En el mundo hay dos tipos de miopes: los que aceptan sin más su falta de visión y le ponen remedio y los que hacen de ella una de sus mejores armas. Yo pertenezco al segundo grupo. Los miopes que disfrutan siéndolo saludamos siempre. No importa quién nos grite desde la otra acera, quién nos asuste a toque de claxon o quién nos desee un "que aproveche" comiendo en algún restaurante. Da igual, nos da por sonreir generosamente y seguimos tan campantes. Con el tiempo se consigue disfrutar de un mundo de manchas, al más puro estilo impresionista, "ver un mundo como lo hacía Renoir no tiene precio" dicen algunos...Los miopes como yo no somos nada rencorosos, de hecho saludamos constantemente a gente que ni conocemos incluso a posibles detractores. La miopía viene bien para perder la vergüenza, hacer teatro, no ver a tus ex parejas paseando por la ciudad... es del todo útil. Las veces que he utilizado gafas para salir a la calle no he disfrutado nada. Se pierde la ilusión de encontrar. De pronto se vuelve todo inmediato, evidente y sin lugar a dudas o problemáticas ¡Qué horror!
La miopía te ofrece la posibilidad de seguir ignorando tu futuro para que no pierda la gracia de la sorpresa, lo mismo ocurre con tu pasado que cada vez es más borroso y distante, en cambio el presente, donde reinan las distancias cortas, en el tú a tú, sí que se ve en alta definición que es donde sí importa ver bien. Ahora que lo pienso, desde hace varios días saludo a la única vecina de mi calle con la que no cruzaba palabra al pasar por su lado. Con su bata azul tiene aspecto de señorona venida a menos pero que sigue guardando el poco glamour de antaño. Siempre tira sus deshechos perfectamente diferenciados para reciclar. De uno en uno en el contendor adecuado. Y si a alguno le da por tirarlo todo en el mismo y salir corriendo mientras ella todavía está tirando de uno en uno sus botellines de cerveza, su barbilla empieza a ganar altura y parece matar con la mirada al susodicho por su falta de concienciación medioambiental. Hoy tiraré la basura (en el contenedor preciso) y le desearé buenas noches con tono más que galante. Como un perfecto desconocido a ver si así entablamos conversación. Ésta es una de las razones por la que me sigue gustando más el segundo grupo de miopes. Espero que ella a partir de esta noche no se pase al primero.
La miopía te ofrece la posibilidad de seguir ignorando tu futuro para que no pierda la gracia de la sorpresa, lo mismo ocurre con tu pasado que cada vez es más borroso y distante, en cambio el presente, donde reinan las distancias cortas, en el tú a tú, sí que se ve en alta definición que es donde sí importa ver bien. Ahora que lo pienso, desde hace varios días saludo a la única vecina de mi calle con la que no cruzaba palabra al pasar por su lado. Con su bata azul tiene aspecto de señorona venida a menos pero que sigue guardando el poco glamour de antaño. Siempre tira sus deshechos perfectamente diferenciados para reciclar. De uno en uno en el contendor adecuado. Y si a alguno le da por tirarlo todo en el mismo y salir corriendo mientras ella todavía está tirando de uno en uno sus botellines de cerveza, su barbilla empieza a ganar altura y parece matar con la mirada al susodicho por su falta de concienciación medioambiental. Hoy tiraré la basura (en el contenedor preciso) y le desearé buenas noches con tono más que galante. Como un perfecto desconocido a ver si así entablamos conversación. Ésta es una de las razones por la que me sigue gustando más el segundo grupo de miopes. Espero que ella a partir de esta noche no se pase al primero.
Todos los derechos reservados. Jesús Leirós 2012 © Publicado por Unknown en 16.1.12 14 comentarios











