
- ¡Manuela, bésame!
- ¡Ay ya estás con lo mismo de siempre Pepe...!
-¿Qué pasa?
- Nada...
- Manuela, ¿es que ya no me quieres?
- Que sí te quiero, ¿cómo no te voy a querer?
- Pues venga, dame un beso
- ¡Que no puedo!
- Pero Manuela, ¿es que hay otro?
- No, tú eres el único.
- Entonces, ¿por qué dices que no puedes?
- Es que Pepe, estoy todo el día con la casa en lo alto, con el ánimo por los suelos y encima...
- ¿Qué?
- Pues que tu amor se me queda grande. Ya lo he dicho.
- Vaya...
- Así que lo mejor será que lo dejemos. Ya veremos a ver más adelante.
- ¿Para cuándo? ¿Cuando hayas crecido?
- Sí Pepe, quiero estar a tu altura.
- Yo te espero.
-¿Sí?
- Pero que sea antes de mayo, Manuela.