Prueba
- Y a un idilio tan frío solo le puede la muerte -


Prueba

29 de octubre de 2011

Antes de mayo


- ¡Manuela, bésame!
- ¡Ay ya estás con lo mismo de siempre Pepe...!
-¿Qué pasa?
- Nada...
- Manuela, ¿es que ya no me quieres?
- Que sí te quiero, ¿cómo no te voy a querer?
- Pues venga, dame un beso
- ¡Que no puedo!
- Pero Manuela, ¿es que hay otro?
- No, tú eres el único.
- Entonces, ¿por qué dices que no puedes?
- Es que Pepe, estoy todo el día con la casa en lo alto, con el ánimo por los suelos y encima...
- ¿Qué?
- Pues que tu amor se me queda grande. Ya lo he dicho.
- Vaya...
- Así que lo mejor será que lo dejemos. Ya veremos a ver más adelante.
- ¿Para cuándo? ¿Cuando hayas crecido?
- Sí Pepe, quiero estar a tu altura.
- Yo te espero.
-¿Sí?
- Pero que sea antes de mayo, Manuela.


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26 de octubre de 2011

Hay algo en el otoño...

Foto: José Hurtado

Hay algo en el otoño que solamente en el se comprende.
En el susurro del cotoneaster,
con el curso derretido de las horas,
vaga su paseo sobre alfombras derruidas.

Hay algo en el otoño que solamente en el se esconde.
Una pesadumbre añadida,
una tarde que en su tarde nunca cesa,
una caricia de frío, un paseo invitado...

Hay algo en el otoño que solamente en el se sabe.
Capricho de enero, en nieve de mayo.


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20 de octubre de 2011

Lorca VS Bernarda


Lo primero que le dijo su madre cuando Federico le presentó la obra fue: "¡Hijo mío, no lo hagas!". Se trataba de "La casa de Bernarda Alba", su última y definitiva obra teatral que lo encumbraría en el firmamento de los dramaturgos inmortales. Era finales de junio de 1936 y Lorca ya estaba dispuesto a mandarlo a las editoriales para que la publicasen. "Cambiale aunque sea el nombre de los personajes. O por lo menos el título" - le aconsejaba su hermano Francisco. Él no quiso y él pagó las consecuencias.

Decir hoy en día que Bernarda Alba fue la causante de la muerte del granadino puede sonar a patraña y más para los puristas y estudiosos de su obra y figura; como es el caso del hispanista Ian Gibson, un irlandés que durante cuarenta años ha llevado las riendas de su anatomía poética y su prosa vital. Pero si conocemos otros puntos calientes en la vida de Federico García Lorca, podemos llegar a replantearnos si esta última provocación a la poderosísima familia Alba tuvo una responsabilidad más o menos directa con su asesinato.

Desde hacía varias décadas eran tres las familias que se disputaban la hegemonía territorial y social en la vega granadina. Se trataba de los Alba, los Rosales y los García Lorca. Estos últimos habían tenido la ingeniosa idea de montar una empresa azucarera debido a la pérdida de Cuba en 1898 consiguiendo así el monopolio en toda España. La idea le gustó a los Rosales y a los Alba e intentaron hacer lo mismo comprando una fábrica. Pero los Lorca compraron toda la tierra que había alrededor de la misma para que no puedieran cosechar absolutamente nada. Cosa que no les hizo mucha gracia.

Más tarde y debido al enriquecimiento masivo de los García Lorca, éstos se trasladaron hasta Granada como señal de poderío consiguiendo una concejalía dentro del ayuntamiento de la ciudad. Los Rosales intentaron hacer lo mismo presentándose a las elecciones pero se quedaron a las puertas debido a una moción de censura de los Lorca.

Como sabemos, Francisco y Federico fueron los dos hermanos que estudiaron derecho. Los dos consiguieron sus matrículas de honor gracias a un enorme favor por parte de Giner de los Ríos (futuro ministro de la República con el que Federico montaría La Barraca). El hijo mayor de los Rosales sufrió en sus notas las desavenencias entre Giner y las ideologías de extrema derecha de su familia. Estos, alertados, pidieron una revisión de los exámenes y las notas y llegaron a la conclusión de que habían sido objeto de discriminación.

Hagamos recuento y sumemos la provocación de Lorca al publicar una obra basada en la vida de una familia que desde hacía cincuenta años eran enemigos acérrimos. Ni Bernarda (en realidad se llamaba Francisca Alba Sierra) era una mujer sin escrúpulos, todo lo contrario, era conocida por ser bondadosa con sus más allegados. Ni sus hijas estaban todo el día detrás de El Romano, ni este iba calentando al personal más de la cuenta por las ventanas. Pero Federico no disimuló, ni cambió la mayoría de los nombres. Fue todo un escándalo en Fuentevaqueros y en Granada en general. "Un error que debía pagar caro" - decían.

Admiremos o no a Lorca. Lo queramos o lo defenestemos, hoy, setenta y cinco años después, sabemos que "La casa de Bernarda Alba" cobra mayor sentido y mayor valía. Porque hoy sí se entiende como ese ajuste de cuentas por ambas partes. Él quizá pagando demasiado caro en el parto de la obra más aplaudida y representada del siglo XX en España. Ellos ajustando cuentas que tuvo efectos secundarios demasiado taxativos y lo suficientemente trascendentales. Una propiedad transitiva inesperada: Él nos regaló la obra. Ellos lo acusaron. Él murió por ella. Ellos, muy a su pesar, lo hicieron inmortal.

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18 de octubre de 2011

300

Foto: Caridad Martín

Si me llegan a decir que en la nochevieja de hace dos años, cuando escribía por primera vez en este blog, que acabaría publicando un libro con el mismo nombre, la edición agotada, pensando ahora en el segundo, creando una empresa, que expondría junto a Dalí, viajando más que el baúl de la Piquer, conociendo a tanta gente grande y grandiosa y que se convertiría como blog en el número 21 más visitado de España, la verdad sea dicha, es que me hubiera atragantado con las uvas de la impresión.

Este fin de semana en una reunión con actores malagueños, un director teatral me preguntó por el título y por el contenido. Cuando se lo expliqué me vino con la pregunta más puñetera. ¿Por qué? ¿Por qué lo había escrito? Le podría haber dicho que porque me da la gana, porque era mi testimonio y mi historia. Entonces me dí cuenta que se refería al libro en sí. Le dije que ese puñado de páginas me salvó la vida. Literalmente -nunca mejor dicho-. Después procedimos a leer varios de los poemas entre todos, rotándonos como en una pequeña comunidad de los Iluminatti. Nadie dijo nada. No sé si es porque estaban con la cogorza bien cogida o porque nadie quiso hacer más preguntas. Creo que sobraban las respuestas. A la poesía siempre le sobran.

El título sigue hablando de mí, sí. "La vida en beso" nació para que algo muriese. Nació para que yo vomitara todo lo que tenía dentro y nadie quería. El amor cuando queriéndose dar viene siempre el cartero con su acuse de reenvío porque nadie lo quiere recibir, se pudre y hasta huele. Yo hice lo conveniente. Reconvertir todo lo que seguía latiendo en arte. Como un alquimista aficionado que sigue teniendo su racha de suerte con sus experimentos. Así me veo."No eres el que eras" - me dicen muchos. ¡Y cuánto me alegro! Es más, me parezco más a mí que nunca. Al de antes, cuando la felicidad le ha quitado el puesto al desastre, la agonía y el luto. Entiendo a todos, y los comprendo. Gracias al sufrimiento he conseguido la sensibilidad que antes no tenía. ¡Qué remedio! Me arrancaron la piel y ahora lo siento todo. Y entonces me hice hombre. Y entonces me hice poeta.

Que nadie me acuse de haber sido indiscreto a la hora de contar mis episodios en este blog que pronto se dará de baja por vacaciones. En verdad, nadie se ha enterado de nada a no ser que yo haya dado alguna indicación puntual. La historia que aquí he compartido ha ido en cada una de las entradas donde he hablado, conversado, discutido, perdonado, ¡y hasta negociado! con los enemigos más íntimos. Y como dice mi amigo Guillermo, "siempre con elegancia, a lo grande y con algo de clase". Ha sido la terapia más hermosa de todas las que proponía papá Freud. Y todo a través del diálogo. Y todo queda en la palabra. Siempre pienso: "Lo que me he ahorrado en psiquiatras...¡no está pagado!"

En definitiva, 300 entradas donde cuento la historia de cómo la sensibilidad pudo al desastre. De cómo una pregunta busca una sentencia justa. Una sabia contestación sin voz. De un Bad Romance como el mío, de los que pocas veces se repiten, ¡no podría salir nada malo, señores! Nunca he querido ser victimista, tampoco disfrutar con un triunfo efímero. Todo pasa y todo queda. El vídeo lo dice todo.

Gracias y a seguir.


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9 de octubre de 2011

Dramabundo

Foto: Caridad Martín

"Hay que preguntarse el precio de las cosas antes de tocarlas, antes de pretender quedarte con ellas... En el amor, también... Cuando él te ha proporcionado alguno de sus dones, que nunca son gratuitos, el resto de tu vida suele ser ese precio. El destino es como un gigante ciego y tonto: sólo sabe empujar... como Polifemo."





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4 de octubre de 2011

Próximamente...



- Un nuevo libro. El mismo camino -


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1 de octubre de 2011

Es un placer...


Por si no lo sabías...

Hacerlo de pie fortalece la columna,
bocabajo estimula la circulación de la sangre,
bocarriba es más placentero,
hacerlo sólo es especial, pero algo egoísta,
en grupo puede ser bastante divertido,
en el baño es muy digestivo,
en el coche puede ser peligroso.

Y es que hacerlo con frecuencia desarrolla nuestra imaginación,
entre dos enriquece el conocimiento,
de rodillas resulta doloroso...

En fin, en la mesa o sobre la encimera,
antes de comer o en la sobremesa,
sobre la cama o sobre la toalla,
desnudos o vestidos,
sobre el césped o la alfombra,
con música o en silencio,
entre sábanas o en el baño.

Hacerlo siempre es un acto de AMOR.

No debe importar la edad, ni el sexo, ni la raza, la posición económica, ni mucho menos el credo...


LEER siempre es un PLACER.


¡Feliz fin de semana!

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26 de septiembre de 2011

Bajo del mar


"Venecia se hunde. Literalmente." Ese ha sido el titular que corona esta semana los rotativos italianos. Según aseguran los geólogos que han estudiado el caso, es más que seguro que la ciudad de las góndolas dentro de varios decenios sea un recuerdo dulce y lleno de melancolía. Una noticia que ha dejado helados - o mejor dicho, húmedos - a medio mundo y a todo un país que va a ser testigo de cómo una de las ciudades con más encanto del mundo se convierte en una segunda Atlantis.

Las causas se las atribuyen al futuro deshielo masivo de los casquetes polares, a la poca eficiencia en las labores de sustitución de los millones de pilares de madera que encayados soportan el peso de la ciudad y sobre todo, al peso cada vez más ingente de los miles de visitantes que cada día se dejan enamorar por este capricho humano que poco a poco se desmorona.

La única solución posible se la dio hace dos años un ingeniero griego. Se trataba de crear unas megaplataformas elevadizas que controlaran las partes más deprimidas de la ciudad para evitar así el embalsamiento. El proyecto gustó pero no el precio: sobre los 800 millones de euros. El alcalde de Venecia arremetió contra el ingeniero diciéndole que "no sabía a ciencia cierta si lo que pretendía era levantar Venecia o levantar la economía de su maltrecho país (no hace falta decir que la prima de riesgo no era la que es, y por aquel entonces la broma en Grecia tuvo la misma gracia que la muerte de un ser querido). Que si quería ayudar debería de hacer un proyecto más acorde. Que a pesar de ser griego (manda narices), se implicara de lleno en la protección de un patrimonio mundial que no debe perderse".


Ahora yo invito al alcalde que eche la vista atrás. Y no dos años, ni cincuenta. Exactamente hasta 1687, cuando la República Serenísima de Venecia tenía como gobernante en la guerra contra los turcos al general Morosini. Sí, ese hombre con cara de lerdo y que no tuvo hijos porque según dijo a su corte "no tenía tiempo". Pues bien, estaría bien recordarle a este señor lo que hicieron sus predecesores venecianos cuando llegaron a Atenas. Lo primero fue divisar el Partenón y comprobar que los turcos habían guardado dentro sus municiones. Estos lo amotinaron allí con la esperanza de que los venecianos no atacarían el templo al ser un tesoro de incalculable precio artístico y emocional. Como diría Obélix: ¡qué ilusos estos otomanos!. Morosini no solo no ganó la guerra sino que tuvieron un mal perder de narices; como todos los italianos. ¿Y qué hicieron? Bombardear el Partenón dejándonos casi huérfanos de uno de los monumentos más importantes de la historia antigua.

Ahora sí que se entiende a esa Venecia que llora, implora y convence a medio mundo que se implique en el rescate a su ciudad. Pero que no manden ni un panfleto, ni ningún correo electrónico, ni un voluntario por las calles para conseguir el apoyo a la causa a ningún ciudadano griego. Si así lo hicieran y yo fuese griego le mandaría un kit de supervivencia al Ayuntamiento de Venecia: unas gafas de buceo y un chaleco salvavidas con una postdata: la venganza se sirve en baño frío.

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20 de septiembre de 2011

La chica de ayer


La conocí siendo ella. Viviendo a su manera. Haciendo de Julieta. Desde entonces no ha dejado de autointerpretarse. Tenía diez años y ella ha querido tener siempre dos menos que yo. Eso no exigía mirarla con determinación y distancia; todo lo contrario. Por aquel entonces aquella niña de rojísimos labios contagiaba cuanto nombraba. Algo hacía vibrante una serenísima música que impedía escuchar su verso. De pronto me convertí en Lisandro para que ella me hablase. Olvidé el texto, la circunstancia y hasta mi nombre. Todo era ella; hasta yo.

Fue la primera que, conociendo mis defectos más absolutos, piso los espinos manteniéndome sobre su espalda. Me defendió de todos y de todo. La recompensaba con sonrisas. Ella me desnudó el mundo que cabe entre dos labios infantiles. Fue mi primera chica. La que me regaló unos grilletes siameses para encadenarnos juntos. Después descubrimos que el tiempo de la coherencia era la única llave salvadora.

Siempre recordaré el primer beso. Mi entrada triunfal al bastardo universo del desconocimiento. Fue en mi misma calle, sobre unos bancos roídos y una fuente silenciada. Ella fue mi chica. La única mujer por la que me pellizqué bajo las sábanas al no creer que estuviese en lo cierto. El error más impoluto de todos. Era niño y ella intentaba hacerme un hombre. En su intento se fueron las ganas de seguirme en aquellos senderos de otoño. El mismo que ahora empieza y me recuerda sus sinsabores. Mi chica hoy baila a mi lado de vez en cuando. Me regala réplicas exactas de lo que fue y se dejó morir como el juego pueril que debe conservarse en un baúl sin fondo. Hoy la veo volando junto a otras manos. Cantando otras canciones que no son las que compusimos. Sin embargo, encuentra el momento perfecto para repetirme al oído que seguimos siendo niños disfrazados de actores maleficientes. Sin esperar que el telón se estrelle, seguimos en escena. Esta vez, sin guiones preestablecidos.


A Maria José


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18 de septiembre de 2011

Entrevista

- Hoy a las 19 horas entrevistado en el programa Gente junto a nuestras grafiteras ochenteras -

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