Prueba
- Y a un idilio tan frío solo le puede la muerte -


Prueba

8 de noviembre de 2010

Amables

Foto: Caridad Martín
Amables son aquellos agraciados que tienen el fantástico don de amar así como de ser amados por otros que les rodean. Se desvirtúa cada vez más el sentido más profundo del vocablo amor, sus acepciones se entrelazan formando una selva de significados insignificantes que hacen trivial el más puro sentimiento, la más estelar de las capacidades humanas que es una suma de empatía y anestesia emocional. Es a esto y no a otras tantas cosas lo que realmente define al amor.

Es tan fácil decir "te quiero" y mucho más "ya no...". Al igual que no todo el mundo tiene la capacidad de edificar, de narrar, de reformular fórmulas infalibles en el campo de la geometría, como tampoco de gobernar...no todo individuo tiene la capacidad (o al menos desarrollada en todo su esplendor) de amar.Tan solo unas cuantas personas de entre miles. No confundamos pues "deseo" con "pasión", ni esta última con "amor" ya que sería una aberración tan considerable como desprestigiar a un Van Gogh por su falta de cromatismo renacentista.

El deseo es la necesidad de "hacernos", de poseer ese cuerpo, ese alma que nos dilata las pupilas con su simple parpadeo, esa persona que es dueña de sus gestos y ama de nuestros más oscuros sentimientos. El amor en cambio es la traspolación de nuestro ser a esa persona. Todo cuanto vemos, olemos, decimos o tocamos tiene parte de su ser, todo lo envuelve su "esencia". Por lo tanto no es lo mismo querer que desear. Establezcamos una diferencia necesaria más que aclaratoria para posibles usos del autoengaño tardío.

Yo no formo parte de ese club y le achaco esa culpa a la sociedad corrompida, a la globalización que nos aliena siendo ahora la época estelar de las comunicaciones entre pueblos aquello cuya nomenclatura sería "aldea global". Me siento un ser vacío de sentimientos por donar tantos y recibir tantas nimiedades. Te culpo a ti por leerme, comprenderme y no amarme. A los pájaros por regalarme su canto que no entiendo pero adoro. A las flores por sus vivos colores que envidio hasta la saciedad. A tus ojos que se mueven con una coreografía monótona de izquierda a derecha sin vomitar una lágrima que me sirva como indicio que tu insensibilidad no es tan salvaje...

Todos los derechos reservados. Jesús Leirós 2010 ©
Publicado por Jesús Leirós León en 8.11.10

12 comentarios:

Carlos Echevarría dijo...

Maravillosa definicion de quien tiene esta capacidad imprescindible para ser humanos.

X-23 dijo...

En tu gran dia tendras grandes sorpresas!!!

Jesús Leirós León dijo...

De eso no me cabe LA MENOR DUDA!!

Fernando González Rendo. dijo...

Increíble la excesiva relación de tu entrada con la mia...

Genial!

Jesús Leirós León dijo...

Una buena amiga mía te diría:

"Eso es cuestión de causalidad"

Un abrazo grande amigo y felicidades por tu magnífico blog.

Anónimo dijo...

Enhorabuena por la entrada

Jesús Leirós León dijo...

¡Muchas gracias!

PAPAnamericano! dijo...

BRAVO BRAVO BRAVO!!!

aunque me hayas eliminado los comentario te sigo fielmente artistaco!

David L. dijo...

Este es el que publicaste en el libro de feria? Es precioso!

Jesús Leirós León dijo...

Sí, es de hace ya dos años. Gracias.

Anónimo dijo...

Hola Jesus

Mi nombre no hace falta decirlo porque seguiré sindo un Donnadie. Ya estoy acostumbrado. Soy funcionario de la Administración y no aspiro a nada que no sea ser escritor. Tengo 39 años y toda mi vida, como la de todos los que sentimos la escritura, he querido sacar un libro. Todas las editoriales me echan proyectos en los que he invertido años enteros, ningún concurso me da la oportunidad de prosperar.

Te envidio de una forma horrible. Nada de envidia sana. No seamos hipócritas por una vez. Lo que tú has conseguido en menos de un año, como apuntas aquí, es algo que sólo hacen los genios o la gente que es rica. Estoy convencido de que eres de lo primero y serás pronto de lo segundo. Tienes una sensibilidad que no concuerda con tu edad.

Espero que pronto me desveles el secreto.

Hablo en nombre de todos los escritores frustrados del mundo.

No te mando abrazos, ni ánimo, ni gloria con tu libro.

Hay quienes no necesitais nada de eso.

Jesús Leirós León dijo...

Este ha sido un comentario que dificilmente cabe clasificaciones justas.

Pero me quiero quedar con lo esencial y es ese sueño que todavía sigue vivo en ti, Anónimo.
Es por Él por quien tienes que levantarte cada día y regalarle las palabras más intensas e inventar historias que maraivillen al mundo.

Me preguntas que cuál es mi secreto. Yo no estoy en edad de ser maestro de nadie. Eso me viene grande, como casi todo. Pero si algo tengo es constancia, ilusión, disciplina y la convicción férrea de que no estamos muertos. Al estar vivos, soñamos. Y si soñamos debemos hacerlos realidad.

Desde aquí te animo a que no envidies, sólo busca modelos para imitar, para mejorar. La envidia es, además de contagiosa, el mayor obstáculo para un creador.

Vive la vida en beso y busca tu camino de baldosas amarillas particular para llegar donde siempre quisiste. Todos nso veremos, algún día, las caras en Oz. Allí naceremos.