Prueba
- Y a un idilio tan frío solo le puede la muerte -


Prueba

30 de julio de 2011

A nuestra manera

Foto: Jesús Pozo

Mirar por encima del hombro crea graves contracturas morales si se hace por costumbre. Y subestimar provoca hemorragias de orgullo totalmente inesperadas. Eso Villa del Río lo sabe de sobra. Me refiero a saberlo provocar, no a saberlo a hacer. Son todavía muchos los que se sorprenden que el pueblo con la extensión territorial más irrisoria de la provincia siempre esté en el candelero y no lanzando candelabros contra todos los que nos siguen considerando un pueblo de segunda dentro incluso del Alto Guadalquivir.

Villa del Río no tiene raíces por haber sido residencia acogedora de aves errantes de todos los puntos de España desde hace décadas. Para prueba mis propios abuelos paternos que venidos directamente desde Vigo y Barcelona decidieron quedarse en muy buena hora. En cambio no es un pueblo nuevo sin historia. Los vestigios de quienes desde hace más de mil años llevan pisando estas tierras salpican la ribera del Guadalquivir con aceñas árabes, un puente romano perteneciente a la Vía Augusta que llevaba a Roma, casas señoriales donde descansaron durante alguna que otra noche Reyes de España, etc.

En cambio, si algo hay que resaltar de Villa del Río es, sin lugar a dudas, su espíritu cultural tan vibrante y saludable. Las razones por las que este pequeñísimo pueblo tenga el museo más importante del mundo sobre la figura de Manolete, sea el lugar donde nació Matías Prats, el periodista más relevante de la historia moderna de España, también la cuna de Pedro Bueno, el mejor retratista de la postguerra española, se las achacan los expertos "a la suerte de los principiantes". Porque según ellos no es entendible que aquí se produzcan tantos milagros culturales con tan pocos medios.

Foto: Jesús Pozo


Yo hoy les hablo de Juan Lara, actual director de la Agencia Efe en Roma. Le hablo de Miguel Carlos Clémentson, director de la Escuela de Artes y Oficios de "Mateo Inurria" en Córdoba. De Manuel Pedraz, prestigioso periodista de RNE y Premio Nacional de Cultura 2011. De Joaquín Garrido, El Jaro, Juan Antonio Camino, Premios Nacionales de Flamenco. Hablo de Concepción Martos, gran soprano premiada por toda la geografía española, Juan Calero, embajador de la copla en toda Andalucía, de Manu Castellano y su gran proyección nacional. Del jóven escultor e imaginero Sebastián Montes y su ingente obra artística reconocida en todas las capitales de provincia en Andalucía. De Isabel Agüera, escritora y académica traducida a cinco lenguas en todo el mundo. Si a ésto le añadimos la desproporcionadísima cantidad de asociaciones culturales (en torno a 78) para un pueblo que no llega a rozar los 8000 habitantes, la cosa ya se pone del todo seria.

Aquí existe afición por todo. Desde la micología hasta los grupos grafiteros. Desde grandes hermandades hasta abuelas ilusionadísimas haciendo eventos de croché. Compañías de teatro, conservatorio de música, un cine-forum, campeones de España de natación, hapkido, ajedrez. La cosa es dar ruido y, sobre todo, hacerlo bien.

El último campanazo lo ha dado el Coro Rociero de la Paz y Esperanza que, sin previo aviso, ha sido elegido por el Obispado para cantar en la ceremonia papal en Cuatro Vientos en las Jornadas Mundiales de la Juventud el mes que viene. Un logro que muchos utilizarían para vanagloriarse durante décadas se celebra en cada esquina de forma humilde y sin grandes pretensiones. Un logro más vivido a nuestra manera.

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28 de julio de 2011

24


- Hoy ser feliz es una santa obligación. It´s my party!-

- ¡GANAMOS! -



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23 de julio de 2011

Adiós a la reina del soul


Fue la niña mala del mundo de la música moderna. Todos se limitaron a escandalizarse y alarmarla de la gravedad de su situación sin que nadie se preocupara por preguntarle si realmente disfrutaba siéndolo o si era consciente al menos de que estaba escribiendo su propio y prematurísimo final. Jugó con la vida de la misma forma que un niño se tambalea sobre el borde de un precipicio. Algunos le aplaudían, otros se limitaban a comprarle el disco y los más maquiavélicos ganaron dinero haciendo porras por internet intentando adivinar cuándo moriría. El ganador seguramente invertirá lo ganado en comprar estrambóticos objetos personales de la reina del soul. Así funcionamos.

En cada intervención mediática parecía que estaba asistiendo a su propio funeral. Pero con su particular raya de ojos kilométrica parecía convencer a la muerte de que la dejara actuar una vez más. Un "todavía no" que ha tenido validez hasta esta madrugada. Una prórroga justa para sus titánicos excesos pero de lo más antidemocrática para todos los melómanos que ahora quedamos huérfanos de todas las notas bellas del neo soul.

Ahora asistiremos al gran circo del mundo. Al teatro de los camerinos vacíos y platea rebosante de caníbales. Vean cómo la londinense que nadie quería en sus fiestas privadas se metamorfosea en una diosa eternamente joven, perfecta y amada de veintiseiete años. Como juguete roto no dice nada nuevo. Ya ocurrió con Garland, Harlow o la mismísima Marilyn. Pero Amy Winehouse se diferencia del resto en algo: fue la única que pareció haber decidido nacer para reírse de todos mientras asustados veíamos cómo caía en una auténtica autodestrucción putrefacta. Amy sabía reír y por eso nunca tuvo miedo. Ni de sus errores. Ni de sus consecuencias. Ni de ella misma.




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22 de julio de 2011

Memorándum


Dicen que los amados por los dioses siempre morís pronto. Como si sufrierais en primera persona una urgencia agónica por hacer, crear y unir. En definitiva, por estar realmente vivos. Eso llega a cansar incluso a un corazón joven y enérgico, como era el tuyo. No hizo falta mucho para entablar una conversación constante que, sin palabras, se hacía sonora en su congruencia. Tampoco un apretón de manos ni una visita improvisada. Las almas fluyen cuando los cauces están limpios de desperdicios. Y así fue.

Nunca te lo he dicho, pero desde que te abrieron allí las puertas de par en par te rezo todas las noches. No sé muy bien por qué lo hago. Unos me dicen que es por miedo y otros por inseguridad acumulada. Quiero creer que es porque así tengo una excusa demasiado sencilla para demostrarte que contigo se me fue algo. Demasiado grande quizás para el poco tiempo invertido en nuestra reciprocidad. He ahí ese pequeño gran milagro.

Dentro de unos días estreno la edad con la que te fuiste. Sí, sé que me viene grande. Como casi todo. Y aunque tendría que ser al revés, sólo se me ocurre darte el mejor regalo por adelantado. Ésos que no se pueden descambiar porque siempre gustan. Ésos que no quieres dejar de desenvolverlos para que dure la magia de la ilusión compartida: mi fiel recuerdo.

Porque tú sí supiste vivir "la vida en beso" de la única forma que se puede vivir: con el corazón. Lo hiciste a pesar de todo y de todos. Hoy un perfecto anónimo, que nadie de los que más te quieren siquiera conocen, te rinde su más humilde homenaje. Y es que a los grandes se os reconoce por la semilla que dejasteis sin pretenderlo en los más pequeños. Por siempre.

A Carlos




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20 de julio de 2011

Recta final


Acaban de hacer pública la lista Intercrea 2011 que comprende los 50 mejores proyectos culturales de Andalucía. Fue en el mes de abril cuando el amigo y compositor Alberto Gutiérrez y un servidor decidimos formalizar nuestra candidatura y afortunadamente está entre las elegidas. Se trata de "Herederas", una comedia musical con guión original que conjuga música en directo interpretada por alumnos de el Conservatorio Superior de Música "Rafael Orozco" de Córdoba, la escuela de danza e intérpretes de diferentes puntos de la provincia

Ahora más que nunca necesitamos de la suerte para que se haga un hueco dentro de los tres proyectos ganadores. Difícil, pero no imposible. El día 28 de julio saldrá el veredicto final ¡Espero poder daros una muy buena noticia y recibir así un buen regalo de cumpleaños!



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19 de julio de 2011

Mejor juntos



Creo en las personas.

Especialmente en aquéllas
que se les ve algo más que la humanidad.

Aquéllas que, a veces, la gente confunde con ángeles.

Hablo de aquellas personas que existen en nuestras vidas; que engrandecen nuestro espacio con pequeñas alegrías...

En aquéllas que miran a los ojos porque son verdaderas, que hacen elogios, que agradecen y piden disculpas con la misma simplicidad que un niño.

Personas que no necesitan hacer trampas para conseguir lo que buscan, porque sus deseos se muestran en sus acciones y reacciones, no en sus caprichos.

Personas que hacen el bien y te protegen del mal, con una sonrisa, una palabra, un beso, un abrazo y una oración.

Personas que van por la vida sin miedo a la oscuridad, que caminan firmes y levantan la cabeza en momentos de completa desesperanza.

Personas que se equivocan más veces de las que aciertan, que aprenden más de lo que enseñan y viven más de lo que sueñan.


Personas que creen más en las personas que en su religión.

Que no distinguen entre negros o blancos, rubios o morenos.

Personas, simplemente personas , que no siempre están seguras de todo, pero siempre cumplen.
Transparentes, amigas, espontáneas, a veces ingenuas.

Prefiero creer en relaciones basadas en la confianza, la sereni
dad, la humildad y la sinceridad.

Prefiero creer en aquellos encuentros que nos transmiten paz y tranquilidad.

Prefiero creer en hombres y mujeres que reverencian la vida , con la misma intensidad que un gran amor. Que pasan por la Tierra y dejan su huella , y su recuerdo.

Hombres y mujeres que contribuyen al perfecto orden del universo y agradecen su existencia.

GRACIAS
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18 de julio de 2011

Espinacas


El corazón, como las espinacas, es muy sensible a la oscuridad y a las bajas temperaturas. Cuando se siembra corazón en terrenos del prójimo conviene no exponerlo a la noche oscura del alma, ni a las heladas que, en ocasiones, caen de la cabeza.

Las sociedades avanzadas usan el corazón fundamentalmente para operarlo, aunque desde siempre ha tenido fama como motor de arranque del matrimonio y otras instituciones más o menos melancólicas de las que mucha gente piensa con ingenuidad que una buena puesta en marcha es todo el secreto. También hay quien cree que basta con descongelar las espinacas para iniciarse en los placeres de la mesa. Con objeto de favorecer la cosecha de corazón y de espinacas, los rusos y los americanos quieren instalar en el cielo unos focos aún más potentes que los de costumbre. Soles artificiales iluminarán las noches, las lechugas y las confidencias del siglo XXI. Con ellos desaparecerán las altas horas de la madrugada, que tanto consuelo proporcionan a los disolutos corrientes, y todas las horas serán las doce del mediodía, para orgullo del trigal y humillación de las cabareteras y de los viajes de negocios. Pero el corazón no se comporta exactamente igual que los cereales, y recibe con gusto raciones sabias de penumbra.

Los amantes del futuro serán amantes de día, que es horario propio de grandes almacenes, y será el suyo un amor de ojos abiertos, como consecuencia de no tener por cómplice a la noche comprensiva, sino a los intransigentes camareros de aperitivo. Como todo lo que se hace a la luz del día es bueno, porque la luz tiene propiedades antibacterianas, la única forma de amor culpable en el siglo XXI será la de los enamorados que se citen en misa.

Señores, esto es alarmante. Si pueden acabar con la noche, es posible que venzan también a la muerte, y entonces la vida perderá definitivamente cualquier interés.


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15 de julio de 2011

Jesus Leirehim



Me entusiasma saber que cada vez me quedan menos cosas por hacer. STOP. Me entero de que soy capitán de un equipo estonio para un match de improvisación a escasos minutos del comienzo. STOP. Espero que todo salga debidamente. STOP. Mis compañeros son altos, rubios, de ojos azules y espero poder entenderme STOP. Que sea lo que Dios quiera. STOP.


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Coloquio en Palacio


(Escenario A: Estudio de Velázquez en su casa de Madrid. En escena Don Luis y Velázquez. Don Luis tiene unos sesenta años. Velázquez veintidós, y aún no es pintor del Rey. Velázquez pinta el conocido retrato de Góngora, que está casi acabado y debe verlo el público. Don Luis posa sentado. Cuando estén los dos solos, Velázquez pinta, o bien limpia los pinceles, o bien hace un receso charlando con Don Luis. Hay una ventana imaginaria por donde entra la luz).

Velázquez.- ¿Os molesta la luz, Don Luis?
Góngora.- No. (Pausa) Amo la luz. (Pausa) ¿Y vos?
Velázquez.- Es difícil amar. (Pausa) Pienso... (Pausa)
Góngora.- ¿Pensáis?...
Velázquez.- Las sombras. (Pausa) Lo oscuro. (Pausa) La sombra.
Góngora.- La otra cara de la luz...
Velázquez.- Quizás... (Pausa)
Góngora.- Vi mi boca, Don Diego. En vuestro cuadro (Silencio).
Góngora.- Amarga.
Velázquez.- Así la veo.
Góngora.- Así es (Pausa) Pintáis demasiado bien.
(Silencio)
Velázquez.- ¿Qué os hiere, Don Luis?
Góngora.- El dinero.
Velázquez.- ¿El dinero? (Pausa) ¿Y la gloria?
Góngora.- No la quiero
Velázquez.- ¿La poesía, quizás?
Góngora.- La tengo en mi mano.
(Pausa larga)

Góngora.- ¿Y vuestra mirada? Es triste.
(Silencio) ¿La gloria?
(Silencio largo)
Velázquez.- La Cruz de Santiago
Góngora.- ¿Tan poco , Don Diego? (Silencio) ¿Y la pintura?
Velázquez.- La tengo en mi mano.
(Pausa larga)
Góngora.- La Corte...
Velázquez.- La Corte...
Góngora.- Córdoba...
Velázquez.- Sevilla... (Pausa) E Italia.
Góngora.- (Melancólico y meditabundo) - Yo nunca estuve en Italia.
Velázquez.- Quizá sí: Polifemo y Galatea eran de allí.
Góngora.- Entonces también vos estaríais en Breda.
Velázquez.- Breda era España...
Góngora.- Como Italia...
(Pausa larga)
Velázquez.- ¿Qué os tiene en pie, Don Luis?
Góngora.- Lo que a vos.
Velázquez.- ¿Y qué es?
(Pausa larga)
Góngora.- Lo que yo sé. (Pausa) Y vos quizá no.
Velázquez.- ¿Por qué?
Góngora.- Por joven.
(Pausa larga)
Velázquez.- ¿Lo aprenderé?
Góngora.- Lo tenéis delante de vos.
Velázquez.- ¿Vuestro rostro?
Góngora.- Vuestra obra, Don Diego (Pausa larga) Nuestra obra.
(Va cayendo la luz)
Velázquez.- Tal vez, Don Luis. Tal vez estén muy próxima la una de la otra. Vuestro amigo el Abad de Ruto ya lo dijo: "La Poesía, en general, es pintura que habla". Y si alguna en particular lo es, es la vuestra. Ambos somos casi como del mismo oficio.


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13 de julio de 2011

Noches de Gala | Parte V


Antonio Ángel Custodio Sergio Alejandro María de los Dolores Reina de los Mártires de la Santísima Trinidad y de Todos los Santos vino al mundo ya dando que hablar. Pero más que hablar, él ya desde un principio prefirió escribir. De su infancia recuerda los dos textos que marcarían de por vida su trayectoria: el que quería que fuese su epitafio y su primer relato titulado "Vida de un gato". El primero era pura poesía: "Murió vivo". Y el segundo resaltaba porque, a pesar de vivir en una familia eminentemente cazadora con grandes canes, se sintió identificado con "lo antagónico". Este relato lo guardaría para siempre su padre en su cartera. Descubrimiento que le asombró a nuestro protagonista durante su funeral.

Su infancia la confía a Córdoba y es allí donde, a falta de amigos carnales, contacta con la que será su gran compañera de viaje: la literatura. Rainer M. Rilke, San Juan de la Cruz y Garcilaso son pasto de su voraz lectura en las tardes serenas de la gran finca familiar de los Gala. Con dos intentos de suicidio en las espaldas y con ganas de inaugurar un mundo lleno de posibilidades artísticas, accede a la universidad de Sevilla a los quince años para cursar la carrera de Derecho. Ya como alumno libre, se interesa por Ciencias Políticas y Económicas, Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, licenciándose en todas ellas.

Presionado por su padre para que se convirtiese en Abogado del Estado (las oposiciones más duras que han existido en la España franquista) las gana pero en un gesto de rebeldía renuncia a su plaza y declina su vida en un monasterio de Cartujos que también abandonará al no poder adaptarse a las rígidas normas que conlleva la convivencia enclaustrada. Es aquí donde nace por segunda vez ya como Antonio Gala.

Coleccionista de bastones (tiene más de 900), asegura que son todos regalos de amigos, de buenos amigos. Y que por eso los usa, para apoyarse en ellos y no en simples bastones. Pasando el año a caballo entre Madrid y Alhaurín el Grande, tiene un tiempo reservado para visitar y asesorar a los que dan verdadero significado a la que considera su gran obra. La Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores situada en pleno corazón de Córdoba, sigue siendo un punto de referencia insustituible de creación artística, no sólo en Andalucía, sino en toda España. Allí se dan cita durante nueve meses veintiún privilegiados de diferentes disciplinas artísticas que van desde la fotografía, la pintura, la literatura, la escultura y la música. Todos aprendiendo de todos en una retroalimentación pitagórica enmarcada en un ambiente humanístico sin precedentes.

Son pocos los autores españoles que han hecho de su vida una obra equivalente en interés a cualquier libro publicado. Las anécdotas se suceden de tal manera que desde hace treinta años se convierte en una figura imprescindible para los programas de televisión, radio y prensa de la más diversa índole. No importa que traten sobre el interés lector de los telespectadores, sobre su opinión personal sobre grandes figuras de la historia o que hable de uno de sus libros de excepción para el buen sexo: el Anangarranga. En Antonio sucede como en el amor: no importa lo que se diga mientras se diga, no importa lo que se haga mientras se haga. Su oratoria es digna de un político griego y su gracia de la de un gitano aburguesado. Y es que Gala es un hombre de contrastes. Embelesa desenmascarando la conducta amorosa más hermosa y a la vez insulta sin tapujos a los que más quiere. Su secreto para saber querer es claro: "Saber si eres el amado o el amante. Aquí ya venimos todos con los papeles dados. El éxito es saber quién se es y acatarlo."

Aquí termina este humilde especial pero no nuestras Noches de Gala. El reconocimiento a este gran genio, a este andaluz universal, a este poeta de palabras bellas se renueva cada vez que disfrutemos de todos "los bellos durmientes" en nuestra particular "pasión turca". Sólo así sus "papeles de agua", de amor, capitanearán esbeltos "pedestales" en nuestra memoria colectiva. Hoy, la vida en beso brinda por ti, Maestro.

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12 de julio de 2011

Noches de Gala | Parte IV


Cuando en noviembre de 1990 Antonio Gala ganaba, con El manuscrito carmesí, el premio más preciado de novela en España, no sorprendió a nadie. En realidad, relatos dialogados eran ya los hechos y aconteceres de unos personajes recortados contra un espacio, espacio novelesco, acotado en paisaje, serie de guiones que Gala preparó para televisión y reunió más tarde en un libro titulado Paisaje con figuras. Y verdaderos capítulos de novela son muchas de las crónicas que aparecen cada semana en el suplemente del periódico El Mundo, por las que Gala hace desfilar personajes y acontecimientos que, unidos por una trama que les sirve de enlace, muestran, al ser publicadas en libro, su raigambre de ancestral tradición narrativa.

Los pretextos son varios: unas veces el autor charla con Troylo, su perro, un diálogo que le permite "manifestar con desnudez mi tristeza, mi debilidad, mi abandono, mi confianza, mi soledad dolorosa en ocasiones. Otras, entrega cartas "en propia mano", o se dirige a una enigmática Dama de Otoño, o dedica sus reflexiones a Tobías (un niño que se educa fuera de España); en las últimas series dialoga consigo mismo en una mística "soledad sonora", o recibe las confesiones de tipos humanos muy diversos, que (recordando a un verso del más hermoso y enigmático romance compuesto en lengua hispana) titula " a quien conmigo va". En todas lo narrativo, la novela, es más que un germen.

La santa fusión del gozo y el dolor, la comprensión de lo que significa "morir de gusto", la nueva sensación que nos hace bendecir el sexo y su desorden, capaces de redimirnos de nuestros lastres y de nosotros mismos, estallan en agobiantes, desenfrenadas y, !quién lo dijera!, serenas preguntas: ¿Se opone el amor a la pasión? ¿Cabe la pasión sin amor? ¿Es siempre mentira la eternidad que la pasión promete y verdadera la que anuncia el amor?

El fatalismo gozosa y conscientemente aceptado por las protagonistas, porque las cosas son como son, nadie puede torcerlas; la seguridad de que todos cuantos le aconsejan volver tienen razón, junto a la certeza de que su sitio está junto a los distintos Yamam, dan forma a un conjunto de extrañas negociaciones consigo mismas.

Es el amor, en cuya esencia está la duda, sentido como una pugna a muerte "a muerte sin indulto, porque pierdas o triunfes en esa lucha, mueres". Sí, morir de amor, pero fuera de ti.



El dolor eres tú. La soledad
sentir tu aliento al lado de mi cuello.
Hubo una vez un niño, que reía
en las plazas más claras
muy cerca de las fuentes.
Y aún antes de eso, hubo
un latido dudoso,
que fue a crecer con la delicadeza
con que inaugura el campo
un día de junio. Pero estaba el crimen
acechando, el estigma
tatuado ya en su frente.
Y después, un muchacho, en el recodo
de un sosegado río entre adelfales,
donde las horas, negras
como piedras de toque,
iban hasta los últimos veneros
y regresaban sin haber bebido.
Ahora retira de mi mente tus
jaurías. Retrocedan
los sueños procelosos.
Olvídame, esto es, dame la muerte,
pues si subisto es porque tú me piensas
en cada aurora y
surtes de sangre nueva cada herida.

Bien sabes, Enemigo
mío, que no soy yo el ardiente crimen
que cometo. Tú has sido quien me impuso
el puñal y la mano, que no logran
rendirse a tu implacable
amor. Se han extinguido para siempre
las soleadas tardes infantiles,
en que todo es mañana,
y la promesa ensancha el todavía.
Tú eres hoy: el gusano
en el fruto, la joven primavera
frustrada, la anchurosa cima de
la soledad. Tú eres
el fracaso del grano de mostaza,
que no obtuvo de sí nidos de pájaros,
ni una maternal fronda
que cabecease al mediodía, y siente
dolor de todo el árbol que pudo ser, encinta de tristeza,
rumiando su segunda muerte.


Ignoro tu nombre,
que no debe pronunciarse
y está en el aire,
tal la sonrisa del gato de Cheshire,
con los brazos abiertos,
fascinando al recuerdo y la esperanza
donde quiera que miro. Sin embargo,
no te vayas muy lejos. No rehúyo
tu nombre, acaso porque,
a estas horas del alma, Tú, mi eterno Enemigo, eres lo único
que no me ha abandonado,
y tu batalla me hace compañía,
a mí, que soy tu campo de batalla.

Antonio Gala




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11 de julio de 2011

Noches de Gala | Parte III


Tampoco amor e instinto viajan juntos; vive aquel del detalle, este de los grandes momentos, del conjunto. Sin embargo, el amor no empequeñece, amplía. Reducir amor a sexo - afirman los filósofos - complica la cuestión a limine. Ni siquiera el "amor sexual" se identifica con el "instinto" calificado con el mismo adjetivo. Este asegura la continuidad de la especie solamente; en cierto modo, aquel es más perfecto: "Confundir el placer con la felicidad, siendo así que aquel es el lado trágico de ésta; confundir el sexo con el placer, siendo así que el primero es un inagotable idioma completo; confundir la paternidad con una instantánea programación, siendo así que se trata de una casi infinita tarea; confundir el amor con la eficacia, siendo así que ambos son precisamente opuestos, me parecen demasiadas confunsiones."

Nada es claro, ni simple, ni fácil de entender: "Es el sexo la mejor garra para retener, el mejor gancho de abordaje", piensa la protagonista de La pasión turca, lamentando que el corazón, la cabeza y el alma no sean sexo también, porque "a él va, a pecho descubierto, entero y verdadero, sólo el cuerpo, que es sexo y nada más".

Habla Gala también de la diferente forma de amar de la mujer y el hombre. La mujer puede vivir sólo para el amor, ama a tiempo completo, tal vez porque para ella la consecuencia del amor es palpable, real, ese hijo que puede nacer, cuya posibilidad gravita sobre ella de tal forma que al amor, sin quererlo, lo desea auténtica, real, óseamente. "El deseo del hombre - pensará Desideria- lleva en sí mismo su fin; es un simple medio para el placer femenino, ni siquiera un medio para la procreación. Yo he tenido a veces la sensación de que la Naturaleza entera estaba pendiente de mi gozo..."

Confusos también los caminos del sexo y del deseo y ansia de la paternidad, porque padre y madre no son quienes engendran la vida, sino quienes dan de vivir; y es que, en definitiva, en el ser humano la mente y el corazón constituyen lo único que de verdad importa. Tal vez por eso, aquellas dos mujeres "después de un tiempo de convivencia amorosa, querían sencillamente tener en común una excelente tarea".

Es en amor la ausencia
lo mismo que la sombra,
que cuanto más se aleja
más cuerpo toma

En el amor, la ausencia
es lo mismo que el aire:
apaga el fuego chico
y aviva el grande.

Quiere el amante a sí reconocerse
en el amor, igual que en un espejo,
sin saber que él es otro espejo en manos
de otro amante, que a sí mismo se busca.

Antonio Gala

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9 de julio de 2011

Noches de Gala | Parte II


Nos movemos en el tiempo como dentro del agua. Como dentro de un agua que nos gasta. Cuando salimos de ella, ya no somos. A ese desgaste lo llamamos vida. La vida quizá sea, sobre todo, olvidar: sustituir, mirar hacia otro lado, distraernos en estricto sentido, avanzar, mudar de sitio, mudar de amor, irnos muriendo poco a poco. "Olvidar, qué imposible", pensamos con frecuencia. "La abrasadora boca del olvido,/que duele allí donde el dolor termina", escribimos una tarde andaluza. Hay heridas que debieran ser de piedra; heridas que querríamos perdurables. Pero, no. La vida consiste en un arduo equilibrio entre el recuerdo y el olvido. El que conscientemente se propone no olvidar, inconscientemente ya ha comenzado a hacerlo: "Se me olvidó que te olvidé, / a mí, que nada se me olvida." Cuánto vaivén el de esta marejada. Cuando intentamos recordar, ya no es posible.

Volvemos a un paisaje donde fuimos un momento felices. (El paisaje, infinito, y el corazón, pequeño. "Esta es tu casa" La escarcha blanqueaba las laderas del amanecer y su rostro, que no había dormido. Nos observaba, aprobando, el hermoso mundo a nuestro alcance. Yo temblaba de amor y de frío. Salpicaba el paisaje con los besos restantes, por no desperdiciarlos: su boca era demasiado menuda para tantos.) Volvemos para recordar, y allí está todo: el ventanal, las laderas, los abetos, la escharcha, hasta los besos. Todo, menos nosotros. Buscamos el momento, no el paisaje. Buscamos lo que fuimos, y no acude a la cita.

Aquel momento huyó: no sabe/no contesta. El amante suele dejar de amar, pero no deja de amar nunca el momento en que amó: ese momento que no existe. Le urge entre cartas, atardeceres, gestos, ropa interior, palabras. Imposible. Y revuelve nervioso el equipaje. No; se extravió en alguna parte, por descuido quizá, o se lo robaron. El tiempo en el que amamos nos olvidó. Todo en nosotros es irrecuperable.

Antonio Gala - Cuadernos de la Dama de Otoño

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8 de julio de 2011

Noches de Gala | Parte I


Los poetas, todos los grandes creadores, buscan transmitir situaciones y viviencias irrepetibles, sí, pero evocables. También Antonio Gala nos ha dicho siempre lo mismo, pero siempre nos ha cantado algo diferente. Leerlo, comprenderlo, demorarnos en su expresión lingüística, nos hará desandar el camino recorrido por él para convertir sus precupaciones, conceptuales o afectivas, en un proceso verdaderamente artístico. Cierto que el escritor, hombre histórico, cambia, como todo cambia; pero, al acercarnos a su obra, percibimos la densidad de su bloque, la identidad de sus recursos expresivos; ese conjunto de contenidos sentimentales e intelectuales en los que cree de manera más o menos consciente y que hará llegar a los demás descubriendo en el mundo real la capacidad de relación de los elementos que lo componen, recreando nuevas conbinaciones, casi infinitas en su diversidad y número.

La obra de Gala oscila entre dos exigencias: la necesidad de participar su escritura en las luchas de su tiempo y la honda urgencia de realizar en ella su yo más íntimo; crea una literatura que se enfrente con la historia y que, como una crónica o un panfleto, intenta influir en su curso, y otra literatura que, inexorablemente, regresa al ser para descubrir lo esencial, lo profético que hay en él.

Como tantos de nuestros clásicos, Antonio Gala ha cultivado todos los géneros literarios, se ha lanzado a ellos con intensidad, los ha penetrado con su maestría. A todos ha llegado con su poesía, porque, como él mismo ha dicho, ésta puede hacerse en forma de drama, de novela, de ensayo o de actitud vital simplemente, hasta en "La Tronera" hay algo de literatura poética, ya que sus certeras , directas y muy meditadas gacetillas son, en realidad, el producto de su literatura, el amor, que se enlaza, se funde y entreteje con tantos otros temas, a través de los cuales busca, como todo escritor, las formas con que su imaginación se comunica y se compromete con el mundo. El compromiso es complejo y profundo, todo lo invade, todo lo tiñe con su peculiar policromía, desde los tonos profundos y oscuros de la soledad hasta los tonos épicos y seguros de la simpatía.

Escribe Gala en un mundo inundado de soledad, de desamor, de frío, un mundo inhóspito donde él habla de amor, aunque haya poca gente que ame y de esa sonora soledad especial en que resuena el tañido de todas las campanas. En una sociedad desrealizadora y enrasante, en la que resulta cada vez más arduo comunicar a un oyente desinteresado un estado de ánimo, busca afanosamente la sensación de cada día. " Mi intimidad - ha escrito - no se agota en mí solo. Quizá sea que mi corazón no sea algo que yo abarque, sino algo que me abarca: inasible, nutricio, inmensuarable." Consigue así el gran milagro de la literatura: que, escrita para muchos, parezca dirigirse a uno solo, a cada uno.


¿Quién te dijo que sí? ¿Qué filo frío,
corazón, te ha segado la cimera?
¿En qué pozo de lodo sin ribera
estancaron el agua de tu río?

Con palabras de burla y desafrío
al alba te arriaron la bandera:
la soledad será tu compañera
por la noche cerrada del desvío.

¿Para qué el hondo cielo; los azahares,
la verde trama de los olivares
si no sabes qué hacer con su alegría?

Si te quieres morir y no te mueres,
y mientras viene el día sólo quieres
a quien dijo que sí que te quería


Sonetos de la Zubia



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7 de julio de 2011

Noches de Gala


- Porque queremos genios en vida. Quédate. Aún sobran las razones -


ESPECIAL | ANTONIO GALA


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6 de julio de 2011

Curriculum Vitae


El currículum vitae es una inflamación administrativa de la personalidad, que se cura con un empleo fijo. El tránsito de la nada al salario mínimo y de ahí al paraíso sucesivo del salario mediano, el salario máximo y ya hasta que nuestros jefes se formen una idea liviana de los resultados de nuestra estancia en el mundo. Pasar de tonto corriente a tonto importante no es tarea fácil, y son necesarios muchos cursos y cursillos innecesarios, diplomas, congresos, idiomas, cosas, ¡inluso libros, Dios nos asista!, hasta que las neuronas se desprenden y caen, extendiéndose a nuestro alrededor como los pájaros muertos del poeta. Frabircarse un currículo decente es un arte: el arte de perder el tiempo en lo accesorio.

Cuando el hombre busca trabajo se considera en la obligación de dilatar su autoestima hasta límites que avergonzarían a su propia madre. Cualquier incidente puede alegarse como mérito: haber llevado el botijo a la era durante los años de bachillerato se traduce por "asesor técnico de la empresa familiar durante tres años".

El currículo es la exageración de lo pequeño, la habilidad casera para sacar de donde no hay, una biografía de pitiminí para oficinistas. Todos los currículos parecen escritos por una abuela compasiva.

Del currículo ha hecho la Universidad un género literario. Currículos gordos como tesis doctorales; encuadernados en piel, aunque no humana; hinchados de tejido adiposo, medallas superfluas, honores de mesa camilla, gloria menor y transeúnte. Cientos, miles, millones de publicaciones en cada vida tan breve. Cosas que nadie leerá, pero citarán todos, y que enseguida amarillean y adquieren ese tacto de flor seca. Que hablen, ¡que hablen de nosotros aunque sea en la crónica de sucesos! La humildad es una virtud que deprime.

Siempre he pensado que los genios, los verdaderos, no tienen currículo. ¿Valdrían más los cuadros si Picasso hubiera sido licenciado en Económicas? A la estatura musical de Bach, ¿añadiría algo un máster en Medio Ambiente? Un buen currículum vitae nos consuela de pertenecer a la clase media de la cabeza. Y siempre podremos, en los ratos libres, escribir una mala novela para ganar el Planeta.


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5 de julio de 2011

Matador


El drama del delincuente consiste en que nunca puede estar seguro de haber delinquido, pese a su interés profesional en dejar las cosas claras. La delincuencia es la única profesión donde el trabajador no alcanza la categoría jurídica de cosa cierta por propio impulso, quedando sus actos a merced de la doctrina, que decidirá entre el ser y el parecer. La delincuencia es una filosofía de la duda, un escrúpulo de la conciencia de grupo, siempre en la incertidumbre de si habré o no habré hecho algo perjudicial; y aún más: si habrá o no habré sido yo, que es un coloquio existencial en la misma raíz del ser. Quien no entienda esto tiene pocas posibilidades de enfrentar deportivamente el robo de su coche o la violación de su pareja. La víctima es cierta, pero el agresor es presunto. Sería menos complicado detener a las víctimas.

El delincuente vive con mucho sufrimiento, llora a menudo y suplica a los juzgadores que le aclaren su identidad. ¿Soy lo que parezco? ¿ Parezco lo que soy? ¿De dónde vengo¿ ¿A dónde voy? Lee y de la lectura no nace la luz, porque la verdad no está en los libros. Medita y se da cuenta de que vivir reflexivamente no es tan sencillo como atracar un supermercado o vender droga en la puerta de un colegio. Está también la dimensión metafísica de esas conductas, que ha de atormentarlo durante toda su carrera. ¿Por qué soy presunto, si soy cierto? ¿Seguiría siendo presunto si no me hubieran cogido? ¿Soy más presunto por ser pobre, por ser huérfano, por ser nacionalista o por ser analfabeto? ¿Presunto quiere decir que yo no he hecho nada y todo ha sido un malentendido político?

Es injusta una sociedad que obliga a los delincuentes a hacerse tantas preguntas, y Amnistía Internacional haría bien en ocuparse de estas formas de tortura inelectual, más graves cuando se ejercen sobre personas sin una formación especializada en humanidades. Nadie debe extrañarse si un hombre puede estar seguro de haberle pegado un tiro al prójimo se entrega a la bebida. De la filosofía sólo se sale por la muerte - entiéndase por suicidio - o por el coñac.

El delito no existe porque haya delincuentes, sino porque hay víctimas. La pruebas son que el delincuente no delinque cuando quiere - la vocación sigue siendo un querer - sino cuando puede. Y alcanza la paz porque ha encontrado un axioma sentimental para los domingueros de la mente: odia el delito y compadece a la víctima. El delincuente se queda discretamente al margen del problema.


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4 de julio de 2011

De ida y vuelta



Esta noche he soñado contigo, pero eras diferente. Mírate, mirémonos, nos rodea la esencia de la decrepitud.

Viajando en el tiempo no nos resultaríamos mucho más diferentes que en el periodo de entreguerras, en lo relativo a lo que debería ser lo más importante: nosotros mismos. No sabemos lo que nos va a deparar el futuro, la decadencia social nos distancia de lo que somos, lo que hacemos y sentimos de la vida. Y lo único que nos queda es un mundo que siempre nos acoge en un abrazo sedante, cuando queremos vivir en las sombras, cuando queremos reconstruir y hacer real ese mundo que nunca será. Es entonces cuando nos disponemos a soñar o dejamos a nuestro propio cuerpo actuar sin guiones.

Prepárate para lo que se acerca y no anuncia. En este ejército no existe la opción a luchar. Siempre se hace; aunque no duela. En todo caso, tú disfruta, regocíjate, alégrate, recéate... los límites de tu malintencionada estupidez están en la capacidad que me siguen ofreciendo esos sueños que nunca los aniquilé por completo.

Es hora ya. Quiero sur.



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