Prueba
- Y a un idilio tan frío solo le puede la muerte -


Prueba

18 de julio de 2011

Espinacas


El corazón, como las espinacas, es muy sensible a la oscuridad y a las bajas temperaturas. Cuando se siembra corazón en terrenos del prójimo conviene no exponerlo a la noche oscura del alma, ni a las heladas que, en ocasiones, caen de la cabeza.

Las sociedades avanzadas usan el corazón fundamentalmente para operarlo, aunque desde siempre ha tenido fama como motor de arranque del matrimonio y otras instituciones más o menos melancólicas de las que mucha gente piensa con ingenuidad que una buena puesta en marcha es todo el secreto. También hay quien cree que basta con descongelar las espinacas para iniciarse en los placeres de la mesa. Con objeto de favorecer la cosecha de corazón y de espinacas, los rusos y los americanos quieren instalar en el cielo unos focos aún más potentes que los de costumbre. Soles artificiales iluminarán las noches, las lechugas y las confidencias del siglo XXI. Con ellos desaparecerán las altas horas de la madrugada, que tanto consuelo proporcionan a los disolutos corrientes, y todas las horas serán las doce del mediodía, para orgullo del trigal y humillación de las cabareteras y de los viajes de negocios. Pero el corazón no se comporta exactamente igual que los cereales, y recibe con gusto raciones sabias de penumbra.

Los amantes del futuro serán amantes de día, que es horario propio de grandes almacenes, y será el suyo un amor de ojos abiertos, como consecuencia de no tener por cómplice a la noche comprensiva, sino a los intransigentes camareros de aperitivo. Como todo lo que se hace a la luz del día es bueno, porque la luz tiene propiedades antibacterianas, la única forma de amor culpable en el siglo XXI será la de los enamorados que se citen en misa.

Señores, esto es alarmante. Si pueden acabar con la noche, es posible que venzan también a la muerte, y entonces la vida perderá definitivamente cualquier interés.


Todos los derechos reservados. Jesús Leirós 2011 ©
Publicado por Jesús Leirós León en 18.7.11

14 comentarios:

Leti dijo...

El amor en penumbra siempre es mas interesante. Las grandes hsitorias siempre han estado entre GRANDES BAMBALINAS!!!

Evoca2 dijo...

Las guerras a la luz del dia y la gente escondiendose para hacer el amor. Como tu dijiste eso si que es surrealismo.

Yst dijo...

It doesn´t matter if you love him at the background you shoulb be in rock!

Eli Bravo dijo...

Y yo que esperaba encontrar un texto sobre mi personaje favorito de dibujos animados.. jaja

Esta genial Jesus!

galiMATIAS dijo...

Para que siempre consista el juego en una ambientacion sincronizada de los sentimientos encontrados en las esquinas de la sin razon siempre imponiendo nuevos criterios a la cordura.

uSser dijo...

Sera la musica de tus oidos ahora que la noche acostumbra a dormir o a hacerse la dormida es cuando mas sentimientos afloran. Viva la noche para los amantes, truhanes o no...

Celia H. dijo...

Caer en el error de que el dia despierta mayores sentimientos no es asi, el amor es como las espinacas pero en vez de dar hierro y fuerza a veces las quita Jesus.

Siempre hay que compaginar buenos multivitaminicos, que no te absorban del todo. Eso quita bastante la gracia al fin y al cabo.

Yeyi** dijo...

¿Como te fue con los estonianos a todo esto? jajajaja

Jesús Leirós León dijo...

¡Ganamos Estrella! La copa ya está en nuestras manos...

Rosario dijo...

Ahora todos los amantes quieren ventanas abiertas para pasar inadvertidos en las inclemencias de una nueva carrera por la originalidad explotada!!!

A ver quien da la cara, ahora que todos andan ciegos!

Popeye dijo...

Espinacas en vena. Así es como aguanto a mi querida Olivia en esas noches de pasión desenfrenada....

This way dijo...

Let´s get loud!!!!

David L. dijo...

La vida se vive más intensamente cuando la muerte está cerca. Igual que el amor, que sólo cuando vemos el frío filo que separa la felicidad del resto, es cuando mejor lo hacemos. Todo.

Francisco Javier Sánchez Atienza dijo...

El corazón lo exponemos a las exigencias del entorno, y lo amoldamos a las necesidades de los otros.
Con este corazón impoluto de nuestro ser, de personalidad, de propia voluntad, no le queda mas que amar a lo que nos permiten los demás.
Amamos dentro de los límites que nos demarcan los demás, con las reglas preestablecidas, con las formas inflexibles y el juicio severo que nos realiza nuestros allegados.
Así nos arrojan al precipicio de lo grato y aceptable para los demás, amando a la luz de día, exponiendo nuestro corazón al escaparate de la opinión pública. Amamos realizando cada día un examen público, que esperamos aprobar.

Y sólo nos queda la noche a aquellos que queremos amar de verdad. Aquellos que queremos amar a nuestra manera, reinventando la palabra amar, nos consuela la oscuridad que solo amando así se convierte en luz celestial.

Que no nos roben la complicidad de la noche y de la luna, a aquellos que tenemos un corazón propio sin límites.

Un abrazo Jesús!