Prueba
- Y a un idilio tan frío solo le puede la muerte -


Prueba

9 de julio de 2011

Noches de Gala | Parte II


Nos movemos en el tiempo como dentro del agua. Como dentro de un agua que nos gasta. Cuando salimos de ella, ya no somos. A ese desgaste lo llamamos vida. La vida quizá sea, sobre todo, olvidar: sustituir, mirar hacia otro lado, distraernos en estricto sentido, avanzar, mudar de sitio, mudar de amor, irnos muriendo poco a poco. "Olvidar, qué imposible", pensamos con frecuencia. "La abrasadora boca del olvido,/que duele allí donde el dolor termina", escribimos una tarde andaluza. Hay heridas que debieran ser de piedra; heridas que querríamos perdurables. Pero, no. La vida consiste en un arduo equilibrio entre el recuerdo y el olvido. El que conscientemente se propone no olvidar, inconscientemente ya ha comenzado a hacerlo: "Se me olvidó que te olvidé, / a mí, que nada se me olvida." Cuánto vaivén el de esta marejada. Cuando intentamos recordar, ya no es posible.

Volvemos a un paisaje donde fuimos un momento felices. (El paisaje, infinito, y el corazón, pequeño. "Esta es tu casa" La escarcha blanqueaba las laderas del amanecer y su rostro, que no había dormido. Nos observaba, aprobando, el hermoso mundo a nuestro alcance. Yo temblaba de amor y de frío. Salpicaba el paisaje con los besos restantes, por no desperdiciarlos: su boca era demasiado menuda para tantos.) Volvemos para recordar, y allí está todo: el ventanal, las laderas, los abetos, la escharcha, hasta los besos. Todo, menos nosotros. Buscamos el momento, no el paisaje. Buscamos lo que fuimos, y no acude a la cita.

Aquel momento huyó: no sabe/no contesta. El amante suele dejar de amar, pero no deja de amar nunca el momento en que amó: ese momento que no existe. Le urge entre cartas, atardeceres, gestos, ropa interior, palabras. Imposible. Y revuelve nervioso el equipaje. No; se extravió en alguna parte, por descuido quizá, o se lo robaron. El tiempo en el que amamos nos olvidó. Todo en nosotros es irrecuperable.

Antonio Gala - Cuadernos de la Dama de Otoño

Todos los derechos reservados. Jesús Leirós 2011 ©
Publicado por Jesús Leirós León Etiquetas: en 9.7.11

17 comentarios:

Francisco Javier Sánchez Atienza dijo...

Pues a mi me gusta olvidar, porque eso quiere decir que lo que yo consideraba importante en mi vida en un momento dado no lo era como tal, cuando tal cosa o persona se ha visto abrasada por el olvido, ahí es cuando me doy cuenta de cuanto ha merecido la pena haber luchado.

Ahora bien, eso no quiere decir que siempre tenga un hilo conductor de mi vida a traves del recuerdo de la sucesion de cosas que me han ocurrido y personas que han pasado por mi vida, porque eso es lo que me hace cada dia ser quien soy.
No padezco por tanto el sindrome que tienen algunas de incendiar recuerdos de su vida, de mutilar etapas e historias y de amnesiarse ante el recuerdo de una persona para iniciar una nueva vida, porque sino mantienes el recuerdo de tu vida pasada no aprendes para mejorar y disfrutar la futura.

Un fuerte abrazo Jesus!!

Aretha dijo...

Qué preciosidad de texto! Maestros de la palabra así nunca deberían irse. Yo creo que al final va a ser todo una broma de Antonio, jajaja


Saludos

Ivan dijo...

Si el recuerdo se va es que lo que has vivido no tuvo la intensidad que mereció el momento.

Sheila dijo...

Pero es que a olvidar se aprende viviendo, no olvidando. No depende de nosotros olvidar lo que no queremos tener presente o porque ya no nos haga felices un cierto pensamiento.

No se puede olvidar cuando se quiere sino cuando se puede. A veces disfrutar de un buen recuerdo, tiene su parte de poesía.

galiMATIAS dijo...

Nunca habrá nadie que describa también todos los sentimientos relacionados con el amor-desamor como Antonio Gala


BRAVISIMO POR ÉL!

Sevillano33 dijo...

Dijo una vez Antonio Gala que "Lo malo no es que los sevillanos crean que Sevilla es la ciudad más bonita del mundo. Lo peor de todo es que puede que tengan razón"

Un cordobés con alma sevillana.

Sendra dijo...

Pero eso es porque Antonio Gala no es un cordobés al uso. Huye del chobinismo y sabe valorar ciudades diferentes a la suya. De hecho él no es siquiera Cordobés, es de Ciudad Real.

Rosario dijo...

Q GRANDE ANTONIOOOOOOOOOO!!!!

Dani G. dijo...

Mañana Jesus tienes que incluir partes teatrales de su obra que merecen muchísimo la pena. Si lo ves bien incluye la de Carmen Carmen.

Un abrazo desde Huelva!!

Francisco Javier Sánchez Atienza dijo...

Pero el que Antonio Gala exprese su admiracion por Sevilla, no quiere decir que anteponga su valor al de la ciudad de Cordoba, es porque el nunca se ha sentido ciudadano de ninguna ciudad, para el no hay ciudad que delimite la extension de su arte. A el lo que le gusta es sentirse andaluz, gritar a viva voz que es uno mas de los hombres y mujeres que hacen unica esta region en el mundo, de ahí unas declaraciones que tuvieron alguna polemica cuando fue invitado a La Cata de Vino de Cordoba, donde expreso que cuanto es grandiosa Andalucia, para que todavia existan movimientos islamistas a la reconquista de Al-andalus, para instaurar de nuevo un Califato.

Saludos!!

David L. dijo...

La próxima entrada será sobre el teatro de Antonio. Te haremos caso jajaja. Que no sirva de precedente.

Jesús Leirós León dijo...

Yo sigo prefiriendo Los bellos durmientes o Más allá del jardín. Grandes obras. Las repasaremos todas.


Saludos

Boss dijo...

Aun cuando tejí mi armadura de acero el terror en mis ojos muertos. Aun cuando con mano blanca y nula hice de silencio tus orines y la nieve cae aún sobre mi cuerpo pese a ello se impone un silencio aún más hondo a los clavos que habían horadado mi cráneo: aun cuando sean huesos quizá lo que no tiembla aun cuando el musgo concluye mi pecho¹ el terror remueve las cuencas vacías.

Boss dijo...

Aun cuando tejí mi armadura de acero el terror en mis ojos muertos. Aun cuando con mano blanca y nula hice de silencio tus orines y la nieve cae aún sobre mi cuerpo pese a ello se impone un silencio aún más hondo a los clavos que habían horadado mi cráneo: aun cuando sean huesos quizá lo que no tiembla aun cuando el musgo concluye mi pecho¹ el terror remueve las cuencas vacías.

Ursula dijo...

yo que todo lo prostituí, aún puedo prostituir mi muerte y hacer de mi cadáver el último poema.

Eli Bravo dijo...

No es tu sexo lo que en tu sexo busco sino ensuciar tu alma: desflorar con todo el barro de la vida lo que aún no ha vivido.

Rosa Maria dijo...

Señor donde los halla, por su sinceridad y su exquisita sensibilidad. Cada libro es una obra y cada palabra suya una reflexión.Gracias por haber transmitido tanto sentimiento y pureza y..... como siempre seguiré esperando tu próximo libro, perdón tu próxima gran obra. Animo desde Mollet del Valles