Prueba
- Y a un idilio tan frío solo le puede la muerte -


Prueba

5 de julio de 2011

Matador


El drama del delincuente consiste en que nunca puede estar seguro de haber delinquido, pese a su interés profesional en dejar las cosas claras. La delincuencia es la única profesión donde el trabajador no alcanza la categoría jurídica de cosa cierta por propio impulso, quedando sus actos a merced de la doctrina, que decidirá entre el ser y el parecer. La delincuencia es una filosofía de la duda, un escrúpulo de la conciencia de grupo, siempre en la incertidumbre de si habré o no habré hecho algo perjudicial; y aún más: si habrá o no habré sido yo, que es un coloquio existencial en la misma raíz del ser. Quien no entienda esto tiene pocas posibilidades de enfrentar deportivamente el robo de su coche o la violación de su pareja. La víctima es cierta, pero el agresor es presunto. Sería menos complicado detener a las víctimas.

El delincuente vive con mucho sufrimiento, llora a menudo y suplica a los juzgadores que le aclaren su identidad. ¿Soy lo que parezco? ¿ Parezco lo que soy? ¿De dónde vengo¿ ¿A dónde voy? Lee y de la lectura no nace la luz, porque la verdad no está en los libros. Medita y se da cuenta de que vivir reflexivamente no es tan sencillo como atracar un supermercado o vender droga en la puerta de un colegio. Está también la dimensión metafísica de esas conductas, que ha de atormentarlo durante toda su carrera. ¿Por qué soy presunto, si soy cierto? ¿Seguiría siendo presunto si no me hubieran cogido? ¿Soy más presunto por ser pobre, por ser huérfano, por ser nacionalista o por ser analfabeto? ¿Presunto quiere decir que yo no he hecho nada y todo ha sido un malentendido político?

Es injusta una sociedad que obliga a los delincuentes a hacerse tantas preguntas, y Amnistía Internacional haría bien en ocuparse de estas formas de tortura inelectual, más graves cuando se ejercen sobre personas sin una formación especializada en humanidades. Nadie debe extrañarse si un hombre puede estar seguro de haberle pegado un tiro al prójimo se entrega a la bebida. De la filosofía sólo se sale por la muerte - entiéndase por suicidio - o por el coñac.

El delito no existe porque haya delincuentes, sino porque hay víctimas. La pruebas son que el delincuente no delinque cuando quiere - la vocación sigue siendo un querer - sino cuando puede. Y alcanza la paz porque ha encontrado un axioma sentimental para los domingueros de la mente: odia el delito y compadece a la víctima. El delincuente se queda discretamente al margen del problema.


Todos los derechos reservados. Jesús Leirós 2011 © Publicado por Jesús Leirós León en 5.7.11

9 comentarios:

Francisco Javier Sánchez Atienza dijo...

Hoy estas guerrero, ehm! Esto parece una clara apologia contra la presuncion de inocencia.

Yo pienso que uno es delicuente por el simple hecho de haber cometido un tipo delictivo o delito recogido en la legislacion, ahora bien la determinacion de la culpabilidad o la consecuencia juridica de identificar a alguien como culpable queda a merced del desarrollo del proceso penal. Por lo cual uno puede ser delincuente sin pasar a ser culpable, y se puede ser culpable sin haber sido delincuente.

Asi pues mientras todo se clarifica acerca de las circunstancias de la comision de un delito, ante todo presuncion, porque supone un daño irreparable a la imagen y honor de una persona ponerle la etiqueta de delincuente sin mas.
El gran fallo que tiene el sistema es que en ocasiones tardamos demasiado en destruir las presunciones, y calificar al delincuente como culpable, llegando a derroteros en los que si ya el mismo delincuente duda de si mismo sin tener certeza de nada, ante la abrumadora dispensa de garantias procesales a un sujeto como el vil y estupido.

Un abrazo fuerte, GENIO.
"Jesu(i)s l'art"

Pablo dijo...

reflexionando sobre la esencia del delito?

Sergio dijo...

Los ladrones de guante blanco gastan una psicologia dificil de diagnosticar. Dicho por expertos!

Saludos

uSser dijo...

Y sobre la inestabilidad de la justicia involucrada en las cuestiones mas mundanas deja bastante qeu desear.

Guantanamo creo que seria uno de los últimos reductos por señalar un cierre inmediato y que sirva como fin de la tortura psicologica y tambien fisica.

galiMATIAS dijo...

Muy buena entrada, ya echaba de menos tus disgresiones filosóficas!!

Dieguez dijo...

No podemos saber nunca lo que es justo o no cuando las propias leyes han sido escritas por gente injusta, en momentos de injusticia sumergida y con unos intermediarios que buscan sus maximo beneficio.

HollyGucci dijo...

Matador una gran pelicula de ALMODOVAR!

Ahora en veranito pega! jajaa

Emilio dijo...

Muy de acuerdo con loq ue dice Sanchez Atienza. Se ve que se ha leido varias veces el código penal y con conciencia de causa, jajaja.

Saludos!

Francisco Javier Sánchez Atienza dijo...

Muchas gracias Emilio por compartir mi idea. Lo has adivinado, no solo lo he tendio que leer sino que es objeto de la disciplina que estudio como parte de la Lic. en Derecho. Me he intentado expresar lo mas correcto juridicamente sin ser pedante, ya que aqui el protagonista es Jesus, que mas que nada ha hecho un ensayo exquisito desde una vision humanista y filosofica.
A todo esto, es producto de la causalidad que el dia que publicas la entrada, es cuando sale a la luz publica que ya esta terminado el Proyecto de Ley para la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que va a suponer un revulsivo en nuestra decimononica legislacion, acercandonos un poco al sistema de EEUU y otros paises europeos.

Saludos!!