Prueba
- Y a un idilio tan frío solo le puede la muerte -


Prueba

22 de mayo de 2011

Rebotados


A estas alturas todos los hispanohablantes que visitan este blog ya lo sabrán. En España se vive una de las mayores revoluciones sociales de los últimos treinta años. Desgaste político, corrupción bancaria, endeudamiento público, mentiras sobre mentiras, medias verdades (que no sé sabe qué es peor...) han sido los detonantes de esta histórica semana que dio el pistoletazo de salida el 15M.

Por eso lo que menos nos apetece a estas alturas es hablar de política. Y mucho menos decidir quiénes serán los encargados de manejar el timón de un sistema de gobierno que comienza a hacer aguas. De hecho nunca antes se habían contabilizado tantas manifestaciones en contra de la clase política en general. Es el resultado notorio de una falacia mal construída que se ha repetido demasiadas veces sin preocuparse de cambiar el argumento o los personajes secundarios. Y es que claro, no hay mentira que dure cien años, o eso dicen...

Nunca me ha gustado generalizar. Y ahora sólo se oye en asambleas populares y reuniones de amigos aquello de que "todos los políticos son iguales", "van a robar y a aprovecharse", etc. En parte estoy de acuerdo que el bipartidismo tan atroz que asola el panorama nacional debe desaparecer más que nada por higiene democrática y que la dependencia del gobierno en el sistema financiero debe desaparecer lo antes posible. Pero me resisto a creer que todos somos iguales. Sea cual sea nuestro ámbito. Como se suele decir: "Ni todos los quesos son de Burgos, ni todos los de Burgos son quesos".

Cierto es que ahora es cuando más imputados hay en las listas, (cosa que jamás entenderé) tanto en un bando, como en el otro, cuando más paro hay debido a la incongruencia de un gobierno que ha negado lo innegable durante meses, a una política social insostenible desde primera hora, etc. Pero también soy de la opinión de que todos no somos iguales. Ahí está el caso de Julio Anguita, fiel reflejo del espíritu utópico-comunista, que renunció a una paga vitalicia como ex-parlamentario alegando que con su sueldo de maestro tenía suficiente. Y para más inri cumpliendo con la máxima musulmana de que no sepa tu mano derecha lo que hace la izquierda (nunca mejor dicho) porque hasta siete años después nadie se enteró de nada. Puede que él sea de los pocos ejemplos que caben destacar en un día de reflexión y celebración democrática como hoy.

Pero a veces pecamos más de la cuenta en arrojar culpas e improperios a los que están dando la cara respaldando un proyecto, un partido o una comunidad de vecinos. Nos dejamos llevar por la comodidad de estar entre la masa y el anonimato que nos brinda sin pararnos a reflexionar sobre cómo lo haríamos nosotros si estuviésemos en su lugar y cuáles sería nuestra actitud y nuestro cupo de paciencia. Eso no quita que siempre y cuando se demuestre que su trabajo no es el deseado, los que hemos participado en su elección reclamemos explicaciones decentes y claras. Pero eso sí, siempre desde la óptica de la Real Democracia.


Todos los derechos reservados. Jesús Leirós 2011 © Publicado por Jesús Leirós León en 22.5.11

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