Prueba
- Y a un idilio tan frío solo le puede la muerte -


Prueba

12 de mayo de 2011

Síndrome Montiel

Foto: Caridad Martín

Esto de vivir es una verdadera estafa. Una tras otra. Y lo que es peor de todo: no te dan nunca una hoja de reclamaciones en la que pedir un freno de mano para aprovechar y bajarte. Hay quien se tira en marcha pero nunca han vuelto para contarnos qué tal se está allí. Será por algo, estoy seguro.

Es nacer y te hacen firmar un contrato en el que aceptas que algún día tengas que dejar de actuar. Y con el tiempo lo acabamos aceptando. Quizás porque siendo niños ninguno pensamos en el paseito en barca con Caronte; y mucho menos las niñas bonitas...

Todo es porque hoy me he sentido más adulto de la cuenta. Desde primera hora he actuado como tal. Mis peluches me han gritado -"¡Qué bajo has caído Jesús!" - Me he girado pero ya estaban simulando no vivir. He desayunado tostadas con jamón y un café. Mi querido tazón amarillo en el que he tomado leche con galletas durante diez años ha sido contundente - "Que uno tenga que conservarse para ver esto..." Mientras me acicalaba en la entrada he avisado que iba al banco y que llevaba llaves. Estaba enfrente del espejo y me he compadecido de mí mismo. Aún recuerdo cuando tenía que inclinarme de puntillas para verme los ojos y ahora tengo que alejarme para verme de cuerpo entero. Ha sido la primera vez que he sentido verdadera vergüenza de ser tan viejo y tan poco niño.

He padecido desde siempre el síndrome Montiel. Sí, es la versión españolizada del de Peter Pan. Quitarse años, esconder velas en los cumpleaños y esperar de por vida ese beso de buenas noches en la frente de mamá antes de dormir son algunos de los síntomas primarios. Después se agudizan con el tiempo y llegan a ser peligrosísimos. Prefieres organizar una tarde Disney en lugar de quedar con los amigos, disfrutas haciendo las mismas bromas telefónicas y sigues recordando el tiempo tan feliz comiendo tu revanada de ColaCao y aceite mientras disfrutas de las aventuras de un gato cabezón que con un gorrocóptero se sacaba inventos de la panza. ¡Qué tiempo tan feliz con Manolito Gafotas, Barrio Sésamo y la Banda del Sur!

No quiero tener sueldo, ni hipoteca, ni falsos enemigos, ni amor, ni galardones, ni tampoco miserias. Quiero desnudarme y no tener nada. Ni edad siquiera. Los adultos somos niños que hemos aprendido a reirnos menos, preocuparnos más y hemos ganado en centímetros (tanto a lo largo como a lo ancho). Quiero seguir riéndome en las situaciones que exijan seriedad absoluta. Quiero salir corriendo cuando de un beso en los labios. Quiero mirar al mar y pensar que en cualquier momento una sirenita me va a guiñar. Ahora sólo veo barcas sin ser marinero. Ahora sí que tengo miedo a caer y no saber nadar. Me niego a seguir así. Desde hoy me propongo una autoretrospectiva para recuperarme. O mejor dicho, para rescatarme. Ahora es más necesario que nunca. Recuerdo las instrucciones. Son bastante sencillas. Sólo se trata de jugar sin reglas y disfrutar sin ningún miedo a perder.

¡Es la hora, es la hora!


Todos los derechos reservados. Jesús Leirós 2011 ©
Publicado por Jesús Leirós León en 12.5.11

17 comentarios:

Caridad Martín dijo...

La inocencia...http://www.flickr.com/photos/caotica

David L. dijo...

Yo creo que sigues siendo niño porque sigues por ese camino de baldosas amarillas...

LA FOTO GENIAL. FELICIDADES A LOS DOS.

Crhist dijo...

jajajajaja yo tambien veia Doraemon!!!

muy buena entrada hasta me ha entrado la nostaliga con la XUXA!! ^^

Darnel dijo...

Ay de aquel que no recuerde al niño que fue!!!

Emilio dijo...

Cualquier cosa es mas segura que el amor... que bueno que sigas siendo niño.

Un abrazo artista.

Ivan dijo...

Enhorabuena por el blog, Jesús. Aquí tienes un nuevo seguidor.

Leti dijo...

La entrada de hoy es super TU!!

Es la hora es la hora! que recuerdos madre mia..

un kiss de los big

Francisco Javier Sánchez Atienza dijo...

Vaya esta semana estamos de reflexiones!!

Que razon llevas, Jesus, el mundo de los adultos con su estres, excesiva responsabilidad y agobio nos empuja muchas vecesa tener reminiscencias de nuestra niñez, es decir, de nuestro pasado mas alegre.

Y es que a pesar de todas las ventajas que tenga el ser adulto, entre ellas la que destaca Fernando Savanter de "ser capaz de inventar en cierto modo la propia vida y no simplemente de vivir la que otros han inventado para uno", la mayoria de las veces preferimos ser niños de nuevo, aunque sea unos minutos.

Cuando se es es un niño pequeño, alguien inmaduro, con poco conocimiento de la vida y de la realidad, donde nos conformamos con la obediencia a nuestros padres, la rutina y la satisfaccion de nuestros caprichos, a pesar de todo ello yo la destaco como la epoca mas alegre de la vida de una persona.

Un niño es es feliz y alegre sin conocimiento de que lo es, y eso hace que viva su alegria con la mayor intensidad e inocencia. Sin embargo los adultos no sabemos vivir la alegria de esa forma tan colosal, ya que lo unico que nos importa es exhibirla, asegurarla, prolongarla... sin disfrutarla.

Asi que yo estoy muy de acuerdo contigo Jesus, es mas yo tambien peco de revivir mis peliculas Disney.

Un fuerte abrazo GENIO, y espero que esta no sea la ultima entrada de la semana.

David L. dijo...

¡¡¡Me encanta la canción de Xuxa!!!!!

Qué tiempos...

Jesús Leirós León dijo...

Yo no puedo resisterme a hacer los coros cuando la escucho... oh, oh ooohh!

Sandry dijo...

Amor! que ya te echan de menos los amigos del bario...jajaja

Me ha gustado como ves con nostalgia los buenos años de pequeño. Tu eres un niño aunque ya estes compartido jaja

Un beso amoremio!!

Rosario dijo...

¡Ay del que no recuerda el niño que fue,ni acepta al hombre que es! Todas las etapas de la vida tienen su puntido,pero hay que saber vivirlas y no estancarse en el recuerdo,éste sólo te satisface cuando fue intensamente vivido.¡¡¡¡Quisiera hacerme vieja en experiencias,pero últimamente no lo consigo!!!!!!Estoy ahí.......Como los inocentes e ignorantes,siempre feliz de la vida .Besitos.

Mariajosé dijo...

Jesus creo que todos en nuestro día a día volvemos a nuestra niñez.
Cuando pasamos minutos pensando no en nuestros problemas sino imaginando, igual que imaginábamos cuando jugábamos a las muñecas o montábamos historietas en la calle o en la casa de nuestro vecino
Una vez mas gracias

Mariajosé C. dijo...

Jesus solo te pido que siga la fiesta y no finalice nunca el gran espectáculo de la cultura!!!

toñi dijo...

Jesús, no tengas miedo a nada. Ha sido una reflexión natural y normal a un momento vivido. Lo único que a algunos nos hace no parar el mundo para bajarnos de él es precisamente vivir, y sobre todo, sentir como niños. La vida es algo complicada pero muy interesante, precisamente por tener que participar en ella en distintas etapas.
Eso sí, un humilde consejo de una amiga ya vieja, -no adulta- ¡vieja!: No dejes de ser niño.
A mi me va muy bien. Te quiero mucho.

Americano dijo...

Maravillosa historia de tu propia vida!!!

Jaime dijo...

Me has enamorado con tu sensibilidad, con tu conocimiento a la hora de expresar todo lo que sientes.

Yo también quiero sentirme como un niño y no indefenso como ahora. Vital y absoluto.