Prueba
- Y a un idilio tan frío solo le puede la muerte -


Prueba

18 de agosto de 2011

Scarpia - Día I




Foto: Jose María Hortelano

Son las nueve de la noche, todavía Scarpia no ha dado su pistoletazo de salida y el Carpio ya no es el que era hasta hace unas pocas horas. Una tarta gigante que corona el kiosko de la plaza con sus relucientes guindas es observada por los vecinos con extrañeza. Pero nadie quiere preguntar de qué se trata por aquello de no estropear una dulce sorpresa. También por los carteles del niño de la vie en rose colgado de farolas y vomitando indecencia. Al fondo se oye un redoble que vaticina lo que será una fiesta. La fiesta de cientos de utópicos que se congregan en el teatro municipal para oír de boca de los organizadores que ya por fin soñar con la creación contemporánea no es ningún delito atemporal.


De izq a dcha: Francisco Díaz, Francisco Sánchez, Antonio Pineda y Miguel Moreno.

Ante un público sediento de espectación, aparecen en escena los cuatro abanderados de la creación apocalíptica. El delegado de cultura de la Diputación de Córdoba, Antonio Pineda, el alcalde de El Carpio, Francisco Sánchez, Miguel A. Moreno, director de orquesta y Francisco Díaz, protagonista del cartel anunciador Scarpia X. El primero se desnuda y es a través de sus palabras de admiración donde deja entrever su también espíritu scarpiano. Cosa que nos gusta a todos. El segundo no puede (ni tampoco quiere) esconder su total devoción por un proyecto que ha catapultado a este pequeño pueblo a la vanguardia de los grandes festivales nacionales de intervención artística en el medio rural y urbano. Miguel Ángel sólo quiere agradecer y quiere hacerlo bien, como él sabe. Se acuerda de los presentes y ausentes. De aquellos primeros años cuando las jornadas todavía no habían sido siquiera bautizadas y los participantes dormían en el escenario del teatro desde el que ahora celebraba los diez años de un sueño asentado y cumplido. Recordaba también a cada uno de los buenos hombros y a cada uno de los hombres buenos sobre los que apoyó su ilusión día a día. De la entrañable Hisae Yanase, del gran elenco de artistas nacionales e internacionales que han brindado con su nombre y su talento por este pueblo de descarados soñadores. También quiso el que fue el entrañable Paquito, ahora disfrazado de un niño-hombre rosatto, leer un manifiesto acerca de la identidad que perdió al abrazar la adolescencia y conocer el sabor amargo de lo inhumano. Un vómito que tras diez años de gestación explota para denunciar a una sociedad cómplice que le enseñó todo lo que nunca debió aprender.

Foto: Jose María Hortelano

Tras la inauguración de las jornadas nos dirigimos todos a la plaza de la constitución donde se encuentra el kiosko para ver un original vídeo creado por Francisco Cuéllar y así conmemorar los diez años de Scarpia a través de fotografías. Una espectacular tarta de tres metros con el número diez corrió a cargo de Juan Carlos Herrero que tras un cumpleaños feliz entonado por todos los asistentes, se desearon unánimamente otros diez años más de arte contemporáneo en la villa.


Foto: Jose María Hortelano

Y el gran plato fuerte de la noche viene cuando las autoridades, seguidas de cientos de carpeños y vecinos de diferentes puntos de la provincia, se trasladan a la impresionante Torre Garci Méndez que acoge las más importantes instalaciones artísticas que vertebran la colección Scarpia X. Todas ellas comisionadas por la historiadora del arte Noelia Centeno y por Miguel Moreno.

Foto: Jose María Hortelano

En la primera sala encontramos la obra "Mi sombra del otro" de Los Dobles, grupo integrado por Antonio Díaz Grande y Raúl Hevia, que jugando con el contraste entre el blanco y el negro presentan un trabajo donde cuestionan la duplicidad del cuerpo mediante el desdoblamiento de la propia identidad del artista a través de la sombra proyectada de uno y de otro. Sobre esta, se reproduce el efecto trampa de la superposición de las telas, una representación en papel de las mismas prendas que ellos presentan en sus retratos fotográficos.

Foto: Jose María Hortelano

La segunda sala corresponde a los artistas David Bestué y Marc Vives más conocidos como Bestué -Vives que adoptando las estrategias transformistas y un movimiento circular, Proteo, que así se llama su propuesta, es un proyecto visual en bucle que trata de las transmutaciones entre tres elementos esenciales: el animal, el hombre y la máquina; ejemplificados bajo las figuras de un caballo, un hombre y una moto.


En la doble proyección se muestran las dos únicas combinaciones posibles entre los tres elementos, estableciéndose así dos sistemas cíclicos alternos que dialogan entre sí a modo de falso reflejo, siendo uno el reverso del otro. De este modo, mientras un vídeo muestra en clave evolutiva un supuesto orden lógico de las mutaciones, el otro pone en crisis la dinámica anterior al funcionar de forma inversa. Juntos, ambos vídeos funcionan, como un doble movimiento temporal donde se enmarca esta suerte de representación del Proteo de nuestros días.

Foto: Jose María Hortelano

Ya en la tercera sala José Manuel Belmonte nos presenta "Y...¿tú quién eres?"que nos acerca hacia una visión dual sobre la realidad del alzheimer mediante dos conceptos tradicionales en el lenguaje clasicista: la desnudez del cuerpo humano y el espejo. El desdoblamiento de la imagen del anciano reflectada así como su inserción solitaria en el espacio, plantea un diálogo estético idealizado que interroga y enfrenta tanto a la imagen como al espectador. Reflexión del todo ambigua que cuestiona una realidad de tipo social: la vejez como el final de una gran epopeya.

En la azotea de la torre dos esculturas situadas en suspensión sobre el espacio de un pequeño torreón vigía son portadoras de unas máscaras autorretratos de los dos artistas, hermanos gemelos. Sentadas en posición de aplaudir, su instalación está acompañada por una grabación de aplausos a intervales irregulares.

Foto: Jose María Hortelano

Idea de caracter muy personal que gira en torno a esa sensación de dualidad permanente en su vida cotidiana: la extraña conexión física es aquello que les une, a la vez que la diferencia sonora es el ser que los identifica como uno y otro. Aspecto que no se ve a primera vista.

Todos los derechos reservados. Jesús Leirós 2011

Publicado por Jesús Leirós León Etiquetas: en 18.8.11

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