Prueba
- Y a un idilio tan frío solo le puede la muerte -


Prueba

20 de septiembre de 2011

La chica de ayer


La conocí siendo ella. Viviendo a su manera. Haciendo de Julieta. Desde entonces no ha dejado de autointerpretarse. Tenía diez años y ella ha querido tener siempre dos menos que yo. Eso no exigía mirarla con determinación y distancia; todo lo contrario. Por aquel entonces aquella niña de rojísimos labios contagiaba cuanto nombraba. Algo hacía vibrante una serenísima música que impedía escuchar su verso. De pronto me convertí en Lisandro para que ella me hablase. Olvidé el texto, la circunstancia y hasta mi nombre. Todo era ella; hasta yo.

Fue la primera que, conociendo mis defectos más absolutos, piso los espinos manteniéndome sobre su espalda. Me defendió de todos y de todo. La recompensaba con sonrisas. Ella me desnudó el mundo que cabe entre dos labios infantiles. Fue mi primera chica. La que me regaló unos grilletes siameses para encadenarnos juntos. Después descubrimos que el tiempo de la coherencia era la única llave salvadora.

Siempre recordaré el primer beso. Mi entrada triunfal al bastardo universo del desconocimiento. Fue en mi misma calle, sobre unos bancos roídos y una fuente silenciada. Ella fue mi chica. La única mujer por la que me pellizqué bajo las sábanas al no creer que estuviese en lo cierto. El error más impoluto de todos. Era niño y ella intentaba hacerme un hombre. En su intento se fueron las ganas de seguirme en aquellos senderos de otoño. El mismo que ahora empieza y me recuerda sus sinsabores. Mi chica hoy baila a mi lado de vez en cuando. Me regala réplicas exactas de lo que fue y se dejó morir como el juego pueril que debe conservarse en un baúl sin fondo. Hoy la veo volando junto a otras manos. Cantando otras canciones que no son las que compusimos. Sin embargo, encuentra el momento perfecto para repetirme al oído que seguimos siendo niños disfrazados de actores maleficientes. Sin esperar que el telón se estrelle, seguimos en escena. Esta vez, sin guiones preestablecidos.


A Maria José


Todos los derechos reservados. Jesús Leirós 2011 © Publicado por Jesús Leirós León en 20.9.11

16 comentarios:

nones dijo...

muchísimas gracias Jesús nadie mejor que tu podría describirme de esa manera....me encanta recordar esos tiempos cuando eramos niños inocentes y todo era hermoso, sabes que cuando te veo parece que el tiempo no ha pasado, aun estoy en aquellos bancos, riendo, saltando y compartiendo confidencias de niños.....gracias y millones de gracias por recordarme todo eso.TE QUIERO, no hay más.

Jesús Leirós León dijo...

Tú fuiste mi primera inspiración. La que instaló mis primeras dosis poética. Tengo ya la santa obligación de hacerte feliz y esto es sólo un reconocimiento que nacería tarde o temprano. TE QUIERO MUCHÍSIMO.

Ordiales dijo...

Preciosa historia de dos niños con ganas de saber querer.

Emma dijo...

Yo también quiero que mi primer novio escriba eso de mí..... me parece químicamente improbable...jajajaja

Vicky Torres dijo...

Menuda forma de describir... pones la piel de punta Jesusito!

Dieguez dijo...

Esa fotografía habla por sí sola....

Urquiola dijo...

Love is in the air........

Felisa Canales dijo...

El amor mas puro es el primero. El amor verdadero es el primero y el resto es para olvidar.... Un besazo para los dos.

Sandry dijo...

Qué texto más bonito, que foto tan emotivo y la cancióne s la perfecta!

José Manuel dijo...

Genial! Felicidades. Si me ha encantado a mí, no quiero imaginarme a ella...

Rafa Kmoto dijo...

Mirar en tu interior es como asomarse al infinito. Eres grande.

JessyBCN dijo...

Me asomo a la ventana y es la chica de ayyyyeeeeeeeeeeeeer! GUAPOS!

Pedro Geras dijo...

Por favor ME ENCANTA LA FOTOOOOOO!!!

es super NACHA POP!

Ivan Sorroche dijo...

¿Con tanto amor ves todos los amores pasados?

Jesús Leirós León dijo...

A eso no hace falta contestar...

Maiky dijo...

a ver si me esscribes a mi algo como esto q pecha llorar,q bonito!!! muaaah