Prueba
- Y a un idilio tan frío solo le puede la muerte -


Prueba

29 de enero de 2011

Desde la ventana de Susan

Foto: Caridad Martín


Susan era una niña de ocho años, feliz y con una vida normal hasta que un día desde el hospital llegó un informe que cambió la vida de ella y la de toda su familia: padecía leucemia. Su madre habilitó una habitación para que nadie la molestase y estuviese aislada de posibles contagios. Era primavera y desde la ventana pudo ver a un extraño hombre que pegaba brochazos sobre enromes lienzos blancos. Era su vecino el pintor. Su madre al fin accedió y fue a su casa para pedirle que por favor viniera a visitar a su pequeña fan que cada tarde lo divisaba desde el otro lado. El aceptó y se reunió con la pequeña Susan.

- ¡Yo quiero aprender a pintar igual de rápido y de bien como tú! - le dijo
- Sin duda lo harás cuando te hayas recuperado - le contestó el pintor mientras le acariciaba la frente.

De repente Susan le preguntó algo que le inquietaba desde hacía semanas.

- ¿Por qué no tengo pelo?
- Porque estás enferma
- ¿Me voy a morir?
- Por supuesto que no.
- ¿Cómo lo sabes?
- Porque tú eres como ese árbol que hay ahí. Ese que está entre tu ventana y la mía, ¿lo ves?
- Sí, es muy bonito.
- Es bonito porque tiene hojas frondosas y hermosas flores. Pero tú eres como él y ambos vais a ser grandes compañeros.
-¿En serio?
- Así es. Cuando él tenga frío porque aprieten los vientos del norte tú tiritarás. Cuando llegue el otoño y sus hojas comiencen a caer tú te notarás más cansada. Por eso tienes que resisitir al duro invierno como él y luchar para que esa última hoja no caiga nunca. Tienes que luchar, ¿me lo prometes?
- Sí - dijo convencida.
- Adiós Susan.

A la mañana siguiente la pequeña se asomó desde su ventana y no vio al pintor. Pasaron las semanas y el verano se iba acercando. Las hojas del árbol cada vez estaban más amarillentas a la vez que ella se sentía mucho más cansada y con fiebres contínuas. Su madre la cuidó durante semanas pero la gravedad de su enfermedad no remitía. El verano dio paso al otoño y este fue mucho más duro por los vientos que se llevaban las flores muertas de la copa de su árbol amigo. Destruyó muchas hojas y las lanzaba al infinito. Susan estaba cada vez más preocupada porque cada vez se encontraba más débil y había prometido resistir a su amigo el pintor, ahora desaparecido.

El invierno llego y los mejores médicos del país atendieron a Susan. Ella se pasaba casi todo el día durmiendo y cuando despertaba su único consuelo era mirar a la única rama que seguía conservando un grupo de hojas. Habían sido las más resistentes. Se tambaleaban hasta que el viento por fin conseguía derribar alguna. Susan sentía cada vez más miedo y preocupación. Ella era el árbol y tenía que sobrevivir. Al día siguiente comprobó que sólo había tres hojas muy débiles y muy pequeñas las que estaban luchando por salvar su destino. Rezó muchísimo pero de nada sirvió porque ella misma comprobó como el viento arrancaba a dos de cuajo. Ahora sólo quedaba una. Era la más pequeña y lejana; y Susan se sentía como ella. Los médicos aseguraron a sus padres de que nada podría salvarla, estaba más enferma que nunca y la pequeña se sentía débil y responsable de aquella hoja que resistía como una verdadera luchadora.

Al día siguiente su corazón dio un vuelco al comprobar que todos los árboles de la calle estaban sin una sola hoja y todos llenos de nieve en sus ramas. Pero increiblemente, su pequeña hoja seguía inamovible de su rama temblorosa. Ella cobró fuerzas al ver que el árbol y ella seguían manteniendo el mutuo pacto de no abandonarse jamás.

La primavera llegó y Susan había conseguido vencer a su enfermedad. Con unas fuerzas rebosantes de ilusión convenció a su madre para poder ir a visitar a su amigo el pintor y contarle que había conseguido mantener su promesa. Llamaron una y otra vez al timbre pero nadie les abrió. La niña estaba preocupada e intentó divisar por un rellano de la escalera otra perspectiva de la ventana del pintor. Desde un gran ventanal pudo ver la cama, el caballete y los pinceles usados de su amigo pero nada de él. Pero había algo extraño debajo de la ventana. Se trataba de una mancha alargada. Llamó a su madre y le preguntó qué era aquello tan extraño que había debajo de la ventana del pintor.

- Es una hoja pintada Susan. Desde tu cuarto la has tenido que ver muchas veces, ¿verdad?

- Sí, mamá. Ha sido mi gran amiga y la acabo de reconocer.

- Porque la verdadera felicidad sólo existe en el lugar donde la conocimos-

Adaptación de la historia de Jorge Bucay "Cartas para Claudia"



Publicado por Jesús Leirós León en 29.1.11

10 comentarios:

galiMATIAS dijo...

Textos como estos son los que hacen tener ganas de vivir. Esto es la vida.

Sandra dijo...

Me sorprende como nos llegamos a agarrar a un clavo ardiendo para no desgastarnos y hartarnos de estar qui con tantos problemas. No se si aprender del pintor o de susan

Jesús Leirós León dijo...

Y es que un mal comienzo nunca es definitivo...

Un abrazo

Anónimo dijo...

de quien es este relato?????.
por cierto el encabezamiento es patético es decir que pensar en la muerte no está bien y menos con la crisis que tenemos.

David L. dijo...

Me sabe mal que no este incluido en el libro, para el proximo...

Lady Sophie dijo...

Todos deberiamos asomarnos de vez en cuando a la ventana de Susana!!

Melon q te quiero!

Anónimo dijo...

Has conseguido hacerme llorar Leiros... y los hombres no lloramos

Gaga dijo...

sabes que te quiero???

Sam dijo...

Es precioso. Ojalá todo el mundo obrara asi...asi como ambos; a veces hay q ser el pintor y llenar de ilusion la vida de los demás y otras muchas Susana y sacar fuerzas de donde no las hay, y fundamentarlas en ilusiones y deseos ya que asi todo se supera.

Este cuento se lo oi por 1ª vez al Maestro Rene Lavand en una actuacion de Magia y lloré como una magdalena por la ternura que el cuento tiene y la manera de Rene de dotarlo de un toque magico, y sigo emocionandome cada vez que lo leo o lo oigo, tanto es asi q llevaba tiempo buscandolo sin exito y cuando hoy lo encontre y comence a leerlo ya los ojos se me nublaron con 2 tiernas lagrimas que entremezclaban ilusion y emoción.
Si alguien vio la actuacion de Renen Lavand donde cuenta este cuento antes de hacer un juego y me puede decir la direccion para verlo le estaré muy agradecido, pq quisiera revivir el momento en q se lo oi en directo.
Muchas gracias y un saludo a tod@s!!
Disfruten de la vida porque es Maravillosa!!

Ilusionista dijo...

Yo tambien llevo tiempo buscando la actuacion en la q lo cuenta Rene pq necesito volver a oirla de su boca, ya que la primera vez q se la oi en directo me conmovio y me hizo sentir tantas cosas al tiempo q lloraba como un niño, sumado a q la vida tb hizo q en el dia mas bonito de mi vida tambien "un pintor pinto la ultima y mas importante obra de su vida". Asi que si alguien la tuviera o supiera el enlace le estaria eternamente agradecido.
Muchas gracias de antemano.
Un saludo