Prueba
- Y a un idilio tan frío solo le puede la muerte -


Prueba

25 de enero de 2011

Personajes| Joan Crawford


Fue, en el sentido radical de la palabra, una superestrella de cine. Vivía por y para ella. Tenía una necesidad imperiosa por estar siempre bella, perfecta, sublime, en portada y dispuesta a convencer a la opinión pública de que su vida era la que toda mujer de bien podría soñar. Pero tras ese halo de glamour y notoriedad se escondía una verdad que una vez descubierta dejó mudo a medio Hollywood petrificado.

Lucille Fay Le Sueur nació en 1904 en Texas (EEUU) sufriendo el abandono de un padre al que nunca llego a conocer. Soportó durante toda su infancia la suciedad y el desorden que reinaba en la casa de su madre y padrastro creándose en la pequeña un rechazo enfermizo a todo lo que no estuviese limpio y en perfecto orden.

Incapaz de quedarse embarazada con los tres maridos que tuvo, decidió adoptar y lo hizo a lo grande, como a ella le gustaba todo: cuatro hijos en total. Pero sería una, Cristina, la que en su biografía desató la polémica al dar a entender los detalles ocultos que su madre se había encargado de salvaguardar por encima de todo.


La diva tan sólo se fumaba un único cigarrillo de cada paquete de tabaco. Según ella comentaba a sus más allegados: "el resto estaban ya demasiado contaminados"...

Joan Crawford odiaba que sus hijos colgaran sus ropas en perchas de hierro o alambre y cuando descubría que así lo habían hecho nadie podría detener su furia. Una noche apaleó a sus dos hijos, entre ellos a la citada Cristina, con la misma percha para que aprendieran que nunca más deberían de cometer "tan grandísimo despropósito". Cambiar la taza del retrete semanalmente, limpiar toda la casa diez veces por semana, ducharse cuatro veces al día, peluquero, cocinero y varios asistentes personales. Y por supuesto el uso de la violencia en todo momento que cualquiera osaba a contradecirle.



Disney caracterizó a una de las malas más perversas de la factoría basándose en la actriz.

A pesar de los continuos maltratos a los que sometió la diva por excelencia del cine clásico Hollywoodiense, Cristina Crawford estuvo hasta el último momento junto a su madre. La misma que le intentó engendrar un odio visceral hacia toda persona que no cumpliera unas órdenes estúpidas, sin quererlo le inculcó otro valor añadido: el de prestar la otra mejilla. Ella que nunca había sabido lo que era un abrazo, un beso sincero o una caricia espontánea sin que fuese pasto de la publicidad, lo hizo sin miramientos acompañándola hasta el día de su muerte. Y es que la verdadera estrella de la historia jamás tendrá Óscars en sus estanterías, ni periodistas que quieran conocer sus inquietudes. Pero tiene algo mucho más valioso: el coraje de perdonar sabiendo que nadie comprendió su misericordia.

Extracto de la magnífica película "Queridísima Mamá" que relata lo contado , ¡no os lo perdais!

Todos los derechos reservados. Jesús Leirós 2011 ©
Publicado por Jesús Leirós León Etiquetas: en 25.1.11

4 comentarios:

Pao Pao dijo...

Joan Crawford segun Wikipedia nació eb 1905...

Me gusta esta nueva seccion felicidades!!

galiMATIAS dijo...

tdo esto que has dicho puede ser porque cristina no le dejo nada de herencia...como revancha

no hay q hacer siempre caso a lo que cuentan cuando ya estan muertos

David L. dijo...

Wikipedia no siempre tiene la verdad absoluta. Crawford nacio en 1904.

Paco Paco Paco dijo...

Pus vaya prsonajillo la lucille!!! cmo engañn las aparincias. Tu debs d conocr a ms gente asi que x fuera de una forma y dspues...