Prueba
- Y a un idilio tan frío solo le puede la muerte -


Prueba

23 de febrero de 2011

El efecto "libertad"


La historia, si la entendemos como el progreso de la humanidad hacia mayores cotas de libertad y justicia, se ha puesto súbitamente a galopar en el mundo árabe. La pobreza extrema, el constante inmovilismo político y la falta de democracia han encendido una mecha de protestas en el Magreb y Oriente Próximo que han conseguido hacernos testigos de un episodio único e irrepetible en la historia. Ahora por fin parece que la democracia se hace un hueco y deja de ser utopía en los países árabes.

Pero como suele ocurrir en todas las historias que merecen la pena ser contadas, ésta también tiene su particular héroe. Pero tiene algo en particular: muere nada más empezar el relato. Era un perfecto anónimo, un diplomado informático veinteañero que se dedicaba a la venta ambulante de verduras en Túnez. El gobierno lo arrestó y lo condenó por su actitud "del todo delictiva". Él, en un acto de valentía, se roció de gasolina y se inmoló a lo bonzo delante de los gobernantes. La muerte de Mohamed Bouazizi no fue en vano. Nada más lejos de la realidad. Con ella consiguió movilizar no sólo a Túnez, sino a Egipto, Yémen, Jordania, Libia y Marruecos. Empezaba así la ya bautizada como "revolución de los jazmines".

Y sí, ya se hace factible el pensar que por fin se grita democracia en todo el Mediterráneo y que se respiran nuevos aires de libertad en países en los que desde hacía décadas la autocracia era el modo de gobierno imperante.

En plena globalización nos han vuelto a demostrar que si se quiere, se puede. Él lo hizo, pero no pasará a la historia como un mártir o como un cristiano al uso en la época de Nerón. Sino como un Gálata que hunde la daga en su pecho mientras mira impasible al enemigo.

Este espisodio me recordó desde el primer momento al desconocido de la plaza china de Tiananmen. Este hombre que está considerado como una de las personas más influyentes del siglo XX, consiguió reducir a ocho tanques contando tan sólo con su actitud de hierro y decidida. El sonido no se conserva y somos muchos los que nos imaginamos qué les diría a los militares mientras interrumpía su camino. Quizás les convenciera de alguna manera de que ellos eran como él, que tan sólo se valían de monstruos de acero para matar a sus semejantes... Eso nadie lo sabe.

Ahora que Gadafi se hace el fuerte en su gobierno de perdón, petrodólares y látigo, me despierto con la ilusión reafirmada de saber que sólo un hombre es necesario para demostrar que la libertad es algo inherente, que es algo milagroso. ¡Libia Libre!


http://www.youtube.com/watch?v=0E-36E5ow9U

Todos los derechos reservados. Jesús Leirós 2011 ©
Publicado por Jesús Leirós León en 23.2.11

5 comentarios:

Toñi dijo...

Creo que la libertad es el más hermoso patrimonio con que nos ha dotado la vida. Efectivamente es inherente al ser humano, pero también pienso que si no es interior, a pocas libertades se puede aspirar.
Goethe escribió: "NADIE ES MÁS ESCLAVO QUE EL QUE SE TIENE POR LIBRE SIN SERLO".
Estoy absolutamente de acuerdo.
¡VIVA LA LIBERTAD, JESÚS!

Grefi dijo...

¿Vosotros sabiais que en Libia esta el nivel educativo mas alto de toda África porque Gadafi invierte lo máximo en educación? Eso no lo dicen en los telediarios...

Jesús Leirós León dijo...

Sí, Libia tiene el nivel de vida más alto de todo el continente pero eso no quita que vivan bajo una dictadura férrea e insoportable.

Hitler también hizo la mayor red de carreteras del mundo y casi consiguió el pleno empleo.

El jarabe de palo nunca es una medicina duradera.

Grefi dijo...

Pero si no tuviese esas reservas petrolíferas no sería el primer objetivo de las revueltas...

David L. dijo...

La diferencia es que antes EEUU lo hizo con Irak y ahora son los ciudadanos del propio pais quienes quieren libertad